[OPINIÓN] Qué hay detrás de los contratos por las vacunas

Escribe: Cristina Pablos

Hay un total hermetismo detrás de cada contrato. Ya que a la Argentina no le da para hacer contratos con privados, los hace con Estados. Pecaremos de ingenuos si creemos que esos contratos no están teñidos por la ideología y la geopolítica.

Pfizer, por ejemplo, le pidió a Argentina lo mismo que le exigió AstraZeneca (de lo poco que se sabe del contrato) que pagó millones por adelantado y está recibiendo a cuenta gotas una vacuna que se “fabricó” en Argentina.

Lo que sí se sabe de este contrato es que el país comprometió sus activos en el exterior y que cualquier conflicto que surja se dirimirá en Inglaterra. Las negociaciones que Vizzotti hizo en Cuba por las vacunas Soberana y Abdala no son gratis, todo lo contrario, las canjearemos por una deuda de 4.800 millones de dólares que Cuba le debe a Argentina desde hace mucho tiempo.

Con Rusia ya se sabe que pidieron la autorización para instalar tres centrales nucleares y una flotante. Argentina tiene tres buenas nucleares: Atucha I y II y Embalse. Los uruguayos están muy preocupados por la flotante porque tenemos ríos y mar compartidos y por el impacto ambiental y al ecosistema ictícola.

Con China cambiamos una vacuna-de las menos eficientes- por el 5G y los biocombustibles. Nada es gratis, pero hay cosas que se pagan a un precio demasiado caro.

Legisladores de la oposición han pedido una investigación sobre el tema.

Córdoba firmó contrato por la vacuna CanSino  (elaborada en conjunto por Canadá y China). Esperemos no hayan entregado la Laguna de Mar Chiquita –recientemente declarada patrimonio natural- o el Cerro Colorado con los restos de Atahualpa Yupanqui.

La semana pasada, en la inauguración de unas refacciones en el Hospital de Niños de La Plata (que ya había inaugurado Vidal) CFK, además de mostrarse enojada con Clarín y con todos los medios que no le son afines, dio a entender, refiriéndose al sistema de salud, que tenía unas ganas bárbaras de estatizarlo. Ya sabemos cómo terminan todas las cosas que se estatizan.

En política internacional no nos va mejor. Además de no querer participar en la investigación de crímenes de lesa humanidad en Venezuela, ahora nos abstuvimos, en la ONU, de votar en contra del dictador Ortega, de Nicaragua, que ya lleva 14 candidatos opositores detenidos. Dime con quien andas y te diré quien eres o, mejor, dime a quien defiendes y te diré cómo piensas.

Los ciudadanos que amamos la libertad tendremos que estar muy atentos a la hora de votar en setiembre y noviembre. Seguir viviendo en  democracia depende de nosotros.

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