[Informe Especial] La prensa gráfica de Villa María y la naciente radiodifusión en 1920 y 1930

La aparición y el crecimiento de la radiodifusión, ocurridos entre las décadas de 1920 y 1930, tuvo una relación particular con la prensa periódica de Villa María. El nuevo medio de comunicación demandó la promoción de aparatos receptores en beneficio del costado publicitario de los medios gráficos. La programación radial también comenzó a incursionar en servicios noticiosos desafiando la posición privilegiada de los periódicos en la tarea de informar. Presentamos aquí datos de esa relación.  

Escribe: Dr. Adrián Jesús Romero (Docente Investigador UNVM)

En los primeros años del siglo XX, la prensa gráfica argentina contribuyó a la socialización de las novedades tecnológicas implicadas en la emisión a distancia de sonidos. En esta época comenzaron a publicarse suplementos en los diarios y revistas especializadas que orientaron a técnicos e interesados en la construcción casera de aparatos para comunicarse entre sí (Sarlo, 1992).

Cada vez más personas se apropiaban de la técnica de emisión por ondas hertzianas derivando en la práctica conocida como radioafición. Un uso social diferente de esta tecnología fue el de la radiodifusión, es decir el sistema broadcasting donde un emisor transmite para múltiples receptores. Este fue el fundamento para el modelo de radio comercial que prevaleció en el país (Tobi, 2008).  

Personal de la radio que realizó las primeras transmisiones en la ciudad, desde 1927.

En Villa María hubo transmisiones radiofónicas pioneras a partir del año 1927, del mismo modo en que ocurrió en la ciudad de Córdoba. Fue pocos años después de la experiencia inaugural del 27 de agosto de 1920 con la emisión de música desde el Teatro Coliseo de Buenos Aires por parte de “Los locos de la azotea”.

Sobre ese proceso ampliamos aquí: «Los locos de la azotea en Villa María: Los inicios de la radio en la ciudad».

Por esos años 20, la experiencia radial porteña implicaba la existencia de unas 14 emisoras, cifra que aumentó en la década siguiente cuando al dial se incorporaron las radios Buenos Aires, La Nación, Porteña, Sarmiento, Rivadavia, El Mundo, y Radio del Estado, entre otras (Matallana, 2006, p. 32).

Programación y publicidad

En correspondencia con este crecimiento de la radiodifusión, los periódicos de Villa María comenzaron a incluir en sus páginas un segmento destinado a informar la programación cotidiana de las emisoras. En el diario El Heraldo, esa sección se llamaba “La Voz del Aire” y detallaba por estación, día y horario los contenidos, principalmente compuestos por música clásica sinfónica, cancionistas españoles, orquestas típicas y dúos de canto y guitarra.

Los espacios informativos de la radio versaban sobre noticias de actualidad, datos del clima, hora oficial y hasta la lectura de los diarios de la mañana durante una hora todos los días.

En general, la transmisión de las emisoras estaba segmentada en dos partes. Una primera que comenzaba a las 10 hs. o a las 11 hs. y se prolongaba hasta las 13:30 hs., mientras que la segunda iniciaba a las 17 hs. y concluía a las 23:30 hs. 

La edición del 6 de junio de 1929 de El Heraldo informa en su página 5 la programación del día para las estaciones L.R. 9 (L.O.N. – Radio Fénix), L.R. 2 (L.O.R. Radio Argentina) y L.S. 2 (L.O.O. Radio Prieto).

De este modo, la prensa periódica local se proponía guiar a los oyentes y además ejercer un trabajo pedagógico en la compra y reparación de los aparatos receptores. Ello explica que los avisos comerciales publicados en la época detallaran sus componentes y posibilidades de una sintonía más ajustada.

Los avances tecnológicos eran promocionados en la prensa gráfica.

La descripción de unos receptores de radio en una publicidad incluida en Heraldo en el año 1930 indica las cualidades de ofrecidas por entonces: “Cuatro cosas de indiscutible necesidad para su conveniencia Calidad, Duración, Perfección y Precios”.

La información publicitaria también explicitaba la diferencia en los precios de los modelos de aparatos a partir de su composición y prestaciones. Los radio-receptores más básicos eran los “automáticos ontifading dial Aeroplano C. A. con las siguientes 5 válvulas: una 2A7, una 58, una 2B7, una 2A5, una 80 al ínfimo precio de regalo de $ 125,00 m/n” (moneda nacional).

El valor de la radio de 6 válvulas subía a $ 145,00 mientras que, para acceder al aparato de onda corta y larga de 6 válvulas que prometía estabilidad en la sintonía, eran necesarios $ 240,00.

En un aviso publicado en Heraldo el 18 de junio de 1930, el comercio llamado Radio Herrmann promocionaba el receptor marca Crosley, “modelo 61.S de 8 válvulas y altoparlante dinámico, tres etapas de Radio-Frecuencia a grilla blindada y una osciladora Sreen-Grid”. Lo presentaba como “el famoso chasis United Crosley de potencia y selectividad única” al precio de $ 585 m/n.

«Todos los perfeccionamientos de la radio», prometía esta publicidad.

Los comercios locales, ávidos por vender la novedad técnica, garantizaban en sus avisos la disponibilidad “permanente de todos los modelos y para cualquier corriente y para pilas y baterías”.

Por su parte, la Casa Romano, “El Hogar de la Radio”, anunciaba en Heraldo del 18 de julio de 1936: “Llegó el Marconi. Una maravilla de la industria moderna. Véalo y pida una demostración” en su local de José Ingenieros 42. Este mismo comercio, en un aviso de enero de 1930 también en Heraldo, invitaba a comprar sus aparatos marca Philco y General Electric porque “son de fama mundial” y “lo barato cuesta caro”.

Radioescuchas

El universo de la radio no sólo era referido desde el espacio específico de la publicidad, sino que los periódicos de Villa María comenzaron a interpelar a sus lectores también como “radioescuchas”. Para ellos incluían noticias sobre innovaciones técnicas que optimizaban el consumo de las estaciones de radio.

Por ejemplo, Heraldo publicó en su edición del 01 de febrero de 1933 el título “Hermosear las voces del broadcasting” bajo el cual precisaba las ventajas del instrumento llamado “compensador” que permitía “aumentar o disminuir el volumen de las vibraciones bajas y altas de la voz. De esta manera se pueden retocar las voces débiles, ásperas o roncas realizándose la máxima eficiencia del oído”.

Unos días después, en el número correspondiente al 17 de marzo, Heraldo tituló “Nuevo sistema radioeléctrico”. Allí anticipaba que el “ingeniero Marconi ha manifestado que dentro de unos meses será posible la iniciación de servicios radioeléctricos comerciales empleando ondas ultra cortas”. Precisaba, además, su aplicación práctica ya que el aparato sería “de tamaño reducido y, relativamente, sencillo y barato en comparación con los sistemas comerciales de onda larga.”

En Villa María no es posible registrar la existencia, en las décadas de 1920 y 1930, de una sociedad comercial y periodística entre algunos periódicos y emisoras como efectivamente sucedió en la ciudad de Buenos Aires (Saítta, 2013; García, 1997).

Sí ocurrieron vinculaciones de coyuntura como la mención destacada del trabajo realizado por Heraldo en el programa radiofónico “Untisal por la mañana” que gestionó el Laboratorio Suarry y el propio el periódico informó en la portada de su edición del 16 de enero de 1933.

Radio Cylter, una de las opciones radiales de la villa de antaño.

Algunas problemáticas

Sin embargo, la relación de la prensa gráfica con la novedad radiofónica ofrecía también aristas problemáticas. Aunque la venta y reparación de aparatos receptores generaba ingresos por vía de la publicidad que hacían comercios y talleres, el nuevo medio de comunicación comenzó a ser percibido como una amenaza.

Al incorporar la difusión de noticias desafiaba una posición de privilegio de la prensa periódica. También al competir en la venta de avisos comerciales desestabilizaba un mercado en el que los anunciantes siempre son considerados insuficientes.  

Así fue que el periodismo escrito de Villa María comenzó a criticar, por ejemplo, la calidad artística de las emisiones. En ese sentido, como lo muestra la noticia del 03 de julio de 1936 en Heraldo, la experiencia radiofónica europea, concentrada en la emisión de música clásica, teatro y poesía, se proponía como modelo a imitar.

“Esperemos que algún día aprovechen estos ejemplos a los empresarios nacionales de broadcastings y las autoridades que tienen superintendencia sobre las estaciones”, sentenciaba la publicación.

Otras impugnaciones desarrolladas desde el texto titulado “Los avisos de la radio” en la portada del 01 de agosto de 1936 de Heraldo, cuestionaban el perfil comercial que tenían las emisoras argentinas y que, sin embargo, quedaban fuera del régimen impositivo.

Una verdadera singularidad la constituye el cuestionamiento a las estaciones de radio por considerar que “no están incluidas dentro del concepto de <prensa> o de <periodismo>, por cuanto ambos términos únicamente se refieren al escrito y no al oral”.

(*) Adrián Romero es Docente Investigador, Profesor Adjunto de Introducción al Periodismo (Universidad Nacional de Villa María)

El escrito forma parte de una etapa de historización de los medios de comunicación y el periodismo dentro del proyecto de investigación “Prácticas, discursos y procesos de comunicación digital emergentes en el ecosistema de medios regionales” (UNVM).

  • Referencias bibliográficas

García, Héctor (1997). Cien veces me quisieron matar. Buenos Aires, Argentina: Planeta.

Matallana, Andrea (2006) “Locos por la radio”. Una historia social de la radiofonía en la Argentina, 1923-1947. Buenos Aires, Argentina: Editorial Prometeo.  

Romero, Adrián (7 de junio de 2022). Los “Locos de la azotea en Villa María. Los inicios del fenómeno de la radio en la ciudad. El Regional. Diario Digital.  Villa María https://elregionalvm.com.ar/noticias-villa-maria/los-locos-de-la-azotea-en-villa-maria-los-inicios-de-la-radio-en-la-ciudad/

Saítta, Silvia (2013). Regueros de tinta. El diario Crítica en la década de 1920. Buenos Aires, Argentina: Siglo Veintiuno Editores.

Sarlo, Beatriz (1992). La imaginación técnica. Sueños modernos de la cultura argentina. Buenos Aires, Argentina: Nueva Visión.

Tobi Ximena (2008). El origen de la radio. De la radioafición a la radiodifusión en Fernández J. (Director). La producción de lo radiofónico (pp. 75-90). Buenos Aires, Argentina: Editorial La Crujía.  

  • Fuentes

El Heraldo Años 1928-1929

Heraldo Años 1930-1933-1935-1936

Foto de Portada: Niñas en Plaza Centenario, años 30 (Villa María de Antaño)

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