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[Argentinadas] Ser o no ser: ¿Quién soy? ¿Dónde estoy?
Escribe: Raquel Baratelli
¿Qué será de nosotros, los entraditos en años, cuando la virtualidad defina hasta la propia existencia? Mejor prevenir… antes de que te llegue “el alemán”, gestioná tus claves, designá un representante digital de confianza y sacate unas cuantas selfys editables que puedas usar en el futuro.
Guardá todos tus papeles y documentos en un solo lugar seguro, todo rotulado. Renová el cuadernito, de claves y contraseñas, en lo posible unificá contraseñas y hacete un buen back up de todos tus datos en la compu.
Actualizá todos tus niveles de acceso a las APP y agiornate con las siglas que aseguran tu contacto con el mundo “real virtual”, CIDI, TEDI, PIN, Mi ANSES, Mi AFIP, “Mi -lo que sea”, antes de olvidar de qué se trata.
Acostumbrate a los códigos QR sin preguntarte por qué, amigate con los Token, que nada tienen que ver con tik tok y ahora te los piden en el médico, en el banco, hasta para ver la carta en un bar. En este mundo tecno-digital hay que agiornarse, viejo.

Quienes estamos pisando “cierta edad” aprendimos a los ponchazos, a fuerza de necesidad, confundiendo lo que es bajar, subir, poner, sacar de la nube o de la red y mal que mal podemos pilotearla con asistentes virtuales, actualizando celulares, tablets y televisores, aunque a estas alturas, la libretita de contraseñas y usuarios es un solo tachón y las que te guarda google no sabes a dónde buscarlas.
Para los adultos mayores, analfabetos tecnológicos, para quienes la inteligencia artificial es cosa de ciencia ficción, el asunto es peor
Pero para los adultos mayores, analfabetos tecnológicos, para quienes la inteligencia artificial es cosa de ciencia ficción, el asunto es peor. Cuando a duras penas se amigaron con el cajero automático y el correo electrónico y entendieron el CUIL, aparecieron las páginas- AFIP, ANSES, obras sociales, bancos – que, además de usuarios y contraseñas, un día pidieron niveles y autenticación de identidad.
Después llegó el CIDI, que te obliga a hacerte otro usuario, el número de DNI no basta, y hay que sacarse los ojos para encontrar el número de trámite, sacarse varias selfys, preguntas secretas, y ahí a los pobres abuelos se les pudrió todo, entre la clave, que después nadie recuerda, a algunos les dieron un PIN pero es igual de inútil que la memoria, ¡andá a recuperar algo!…
Como si esto fuera poca complicación, el mundo se nos vino a inundar de Apps tanto de entes oficiales como no oficiales, con las consecuentes actualizaciones, pasos de niveles, selfys, sincronizaciones, nuevas claves … y todo debe pasar otra vez por el CIDI…
Los adultos de edad avanzada se ven obligados a sobrellevar la frustración, aguantando el doble estigma de “viejo” y de “inútil”
A ver, chicos, ¡qué necesidad! En esta realidad que se pretende más inclusiva, en la que la vida se prolonga cada vez más, los adultos de edad avanzada se ven obligados a sobrellevar la frustración de no poder manejarse solos en la cotidianeidad táctil llena de actualizaciones permanentes, aguantando el doble estigma de “viejo” y de “inútil”.

La sabiduría obtenida con sangre sudor y lágrimas durante toda una vida de experiencias, ya fue, hoy sin un Smartphone no sos nadie.
En fin, el futuro llegó y nos encontró; la cosa es que cada cual logre encontrarse consigo mismo y con la inteligencia artificial que hace de uno mismo un ente.