[Argentinadas] Sobre héroes y castas: Triunfos y derrotas en la Argentina incierta

Escribe: Raquel Baratelli

A ver, chicos, levantemos ánimos por un lado y bajemos por el otro, acá no murió nadie, tampoco es que renació el enviado de los dioses, sólo se eligió en urnas al nuevo presidente.

La democracia es así y los medios están para comunicar, informar y permitir miradas diversas, no para que los periodistas hagan catarsis y se dediquen a repartir miedos ni alivios desmesurados, así como así.

Miremos las cosas con cautela, no nos vayamos de boca que, por ahí, ya es hora de dejar de echar leña al fuego y aprender a convivir con lo que a algunos les encanta y a otros no les gusta nada.

Después de todo, los dirigentes se acomodan unos con otros; tanto detestarse en público, tras bambalinas, se abrazan y acuerdan “desinteresadamente” sobre temas cruciales e ideales aparentemente irreconciliables.

Que la política es un juego de toma y daca ya no sorprende, que los políticos argentos den clase, menos y que algunos medios se especialicen en hacer la hinchada no es novedad.

Tras las elecciones, vemos que superhéroes, en política, no existen, los justicieros se aplacan, los villanos quedan en stand by y los perdedores están por verse.  

El león se llevó puestos a los incrédulos enquistados en el poder, engulléndose los votos de un electorado muy dispar, aunque disconforme y hastiado de los vicios de la política.

El discursete anticasta convenció al pueblo, ahora habrá que esperar que los hechos hablen “por sí o por no”. Pasada la guerra preelectoral por la presidencia, los triunfadores tienen que arremangarse y construir gobernabilidad, los perdedores deben allanar el camino, los comunicadores deberán calmarse y no meter la cuchara “por sí o por no”.

Se vienen días cruciales, en los que el ojo de políticos y funcionarios estarán puestos en tranzar lo mejor posible antes de la asunción del nuevo presidente.

En estos momentos de transición las posiciones en el tablero político están en juego, nadie se casa ni con dios ni con el diablo; los leones se transforman en corderos, los patos se alinean en el corral de la derecha, los gatos ronronean al mejor postor y los camaleones se mimetizan con el entorno.

Los comunicadores se dicen y desdicen al compás de los rumores, anunciando nombres y medidas probables, tras anuncios incongruentes, especulando de qué equipo serán hinchada…

Nada es lo que parecía, los electores andan expectantes, esperanzados pero confundidos ante el olor a incertidumbre reinante.

En fin, chicos, ahora que los soplos de la unidad nacional se estancaron en el camino, el ventarrón disruptivo del cambio pasó y la polvareda se está aplacando es posible ver que todavía la casta no ha sido derrotada, la rosca de la política argenta sigue hoy más fortalecida que ayer, desnudando las verdaderas caras del poder agazapadas tras los outsiders triunfantes; acá, nadie pierde, todos se acomodan.

Resta esperar que los derrotados no den el zarpazo antes de la asunción, que se equilibren triunfos y derrotas, que se acomoden los mercados, que la conciencia de lo colectivo no desaparezca frente a un sálvese quien pueda.

Roguemos por la luz de la cordura para que ilumine a los representantes del pueblo, que los ciudadanos no paguemos los platos rotos y que finalmente el único “estallido” que se venga sea el “de mi guitarra”.

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