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“Balada para un loco” – A 100 años del nacimiento de Piazzolla [VIDEOS]
Música e Historia – “El tema más lindo que escribí en mi vida…”
Escribe: Leo Muñoz
Astor Pantaleón Piazzolla
El prolífico músico y creador Astor Piazzolla (1921-1992) tuvo una trayectoria artística aplaudida en todo el mundo. Como suele ocurrir en nuestro país, su reconocimiento local llevó tiempo, mucho tiempo.
Fue duramente criticado y atacado por la “Guardia Vieja” del tango y por los ortodoxos de la música ciudadana. Formado en música clásica, con conocimiento del jazz, su obra fue totalmente reveladora. A los detractores que señalaban que lo que él hacía no era tango, respondía que su música era “contemporánea de Buenos Aires”.
En Estados Unidos conoció a Carlos Gardel en 1934, participando como extra de canillita en “El día que me quieras” de 1935. Piazzolla tocó el bandoneón para el “Zorzal Criollo”, la buena impresión que provocó llevó a que lo invitaran a sus 14 años para participar de la gira en la que trágicamente muriera Gardel y sus acompañantes.
La suerte estuvo en que el padre de Astor, Vicente “Nonino” Piazzolla, le negara viajar a su hijo adolescente por su edad. En sus años iniciales compartió su trabajo con “Pichuco” Troilo, entre otros.
Adiós Nonino
En 1959 y durante una gira por Puerto Rico, junto con Juan Carlos Copes y Mari Nieves, llega a él la noticia de la muerte de su padre en un accidente que sufrió en bicicleta. La distancia, el momento complicado de la gira, afectó profundamente al músico.
Vuelto a Nueva York, donde vivía con su familia, retoma un tango que escribiera cinco años antes en honor a su padre, “Nonino”, y compone “Adiós Nonino”.
Su hijo Daniel cuenta que: “Papá nos pidió que lo dejáramos solo durante unas horas. Nos metimos en la cocina. Primero hubo un silencio absoluto. Al rato, oímos que tocaba el bandoneón. Era una melodía muy triste, terriblemente triste. Estaba componiendo «Adiós Nonino»”.
El mismo Astor Piazzolla decía que era “el tema más lindo que escribí en mi vida… No sé si lo voy a mejorar, no creo”.
El tango, puramente instrumental, inicia con el sentir de la noticia dolorosa y conmovedora, para deslizar el sonido luego hacia el recuerdo del padre; la fina creación permite asomarse al corazón mismo del músico, sentirlo de una manera conmovedora. Muchas versiones y variaciones existen de esta clásica, monumental obra. Piazzolla dio a conocerlo con su orquesta “Quinteto Nuevo”.
Algo más de su obra
Con esa agrupación musical presentó parte de sus más recordadas y celebradas creaciones: “Las Estaciones” (Verano Porteño, Otoño Porteño, Invierno Porteño y Primavera Porteña), “la Serie del Ángel” (Introducción al Ángel, Milonga del Ángel, Muerte del Ángel y Resurrección del Ángel), La Serie del Diablo (Tango Diablo, Vayamos al Diablo y Romance del Diablo) y otras.
“Balada para un loco”, otra obra cumbre, es de 1969, la compuso con Horacio Ferrer, empujándolo definitivamente a su consagración artística.
Decía Piazzolla que escribía tangos para escuchar, no para bailar. Cientos de tangos, música para películas, piezas sinfónicas, ópera, es su gigantesco legado musical para todas las generaciones.
En 2008 el aeropuerto de Mar del Plata, su ciudad natal, se rebautizó como “Aeropuerto Internacional Astor Piazzolla” en su memoria.
Balada para un loco
Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese que se yo, ¿viste?
Salgo de casa por Arenales, lo de siempre en la calle y en mí,
cuando, de repente, detrás de un árbol, me aparezco yo,
mezcla rara de penúltimo linyera
y de primer polizón en un viaje a Venus.
medio melón en la cabeza,
las rayas de la camisa pintadas en la piel,
dos medias suelas clavadas en los pies
y una banderita de taxi libre levantada en cada mano.
Parece que solo yo lo veo,
porque él pasa entre la gente y los maniquíes le guiñan,
los semáforos le dan tres luces celestes
y las naranjas del frutero de la esquina
le tiran azahares.
Y así, medio bailando y medio volando
se saca el melón, me saluda,
Me regala una banderita y me dice:
Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao,
no ves que va la luna rodando por Callao.
Que un corso de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor, ¡bailá! ¡vení! ¡volá!
Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao,
yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión,
y a vos te vi tan triste ¡vení! ¡volá! ¡sentí!
El loco berretín que tengo para vos.
¡Loco! ¡loco! ¡loco!
Cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sábana vendré,
con un poema y un trombón
a desvelarte el corazón
¡Loco! ¡loco! ¡loco!
Como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad
¡Ya vas a ver!
Y así diciendo, el loco me convida
a andar en su ilusión super-sport,
y vamos a correr por las cornisas
¡Con una golondrina en el motor!
De Vieytes nos aplauden: «¡viva! ¡viva!»
Los locos que inventaron el amor,
y un ángel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.
Nos sale a saludar la gente linda,
y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!:
Provoca campanarios con su risa
y al fin, me mira, y canta a media voz:
Quereme así, piantao, piantao, piantao,
trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!
¡Volá conmigo ya! ¡vení, volá, vení!
Quereme así, piantao, piantao, piantao,
abrite los amores que vamos a intentar,
la mágica locura total de revivir
¡Vení, volá, vení! ¡trai-lai-la-larará!
¡Viva! ¡viva! ¡viva!
¡Loca ella y loco yo!
¡Locos! ¡locos! ¡locos!
¡Loca ella y loco yo!


