El proyecto firmado por el gobernador Martín Llaryora busca intervenir...Leer más
La iniciativa incluye talleres, radios abiertas, espacios de escucha y...Leer más
Niños y niñas que participan del programa municipal «Ahora las...Leer más
Los dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el...Leer más
El Ministerio de Salud de Córdoba informó que el anticuerpo...Leer más
El Ministerio de Educación de Córdoba presentó oficialmente el proyecto...Leer más
De La Quiaca a emprender en la Villa 31: la historia del inversor y empresario que comenzó de cero
Escribe: Julio César Nieto
Héctor Espinoza es un emprendedor, empresario e inversor argentino con una historia de lucha y superación.
Nacido en el barrio más humilde de La Quiaca, en una casa sin luz y precarizada, logró con esfuerzo y sacrificio salir de la pobreza siendo tan solo un adolescente.
¿La clave? El trabajo.
“Tuve luz propia a los 8 años, antes me iluminaba con velas”, contó al iniciar la extensa conversación con El Regional Diario Digital cuando se le preguntó “¿Cómo empezó todo?”.
Como consecuencia de la crisis del año 2001, Héctor, quien de niño trabajó con su madre vendiendo golosinas en la calle, decidió viajar por el país buscando un futuro mejor.
Luego de pasar por Mendoza y la zona de Cuyo trabajando en las viñas, se instaló en Buenos Aires, donde estudió Economía, aprendió múltiples oficios, se independizó y creó su propia empresa.
“En Buenos Aires hay oportunidades para quienes quieren trabajar”, sostuvo en medio del reportaje.
El interés por la economía y las finanzas
“Como vendedor, desde muy chico me interesó siempre el tema de los precios. Quién o cómo se definían”, comenta.
La inquietud, para quien se consideraba un mal alumno en la secundaria, lo llevó a aprobar el CBC e ingresar en la carrera de Economía en la UBA. Allí conoció a varios profesores y amigos que fueron cruciales para sus ideas y formación.

La historia de Héctor es de superación. Crítico del asistencialismo y los planes sociales, sostiene que todo es posible con trabajo.
La influencia de su madre fue crucial: “Nunca recibas nada de nadie si tienes dos brazos y dos piernas para trabajar”.
Empresario de la construcción, de la gastronomía e inversor de criptomonedas, son las actividades a las que se dedica al día de la fecha. En el universo de las monedas virtuales se adentró de la mano del «Rey del Bitcoin» en Argentina, el abogado e inversor, Carlos Maslatón.
En Ciudad de Buenos Aires, tras haber trabajado por años como electricista y obrero de la construcción, se independizó creando una fábrica de purificadores.
La cuarentena no significó un obstáculo
La pandemia y la cuarentena estricta aplicada en el AMBA puso un nuevo desafío en la vida de Héctor.
Acostumbrado a no depender de las prebendas estatales, decidió que las limitaciones económicas impuestas por el Gobierno, no serían un impedimento para no trabajar y emprender.
Identificado fuertemente con las ideas de la libertad, abrió en medio de la cuarentena un restaurante en plena Villa 31 de Retiro: «Liberty».
“La gente del barrio no solo está sorprendida, sino también contenta. Llevé un bar de Recoleta a la 31. Llevé un bar con esa categoría. Las bebidas y las comidas son de primera línea”, manifiesta con orgullo cuando se le pregunta por la repercusión dentro de la villa.
Su local «100% barrani» (terminología que viene a significar «en negro»), tomó fuerte popularidad en las redes sociales, los vecinos de la villa, captando la atención y logrando ser visitado por varios influencers de la política de orientación liberal.

Héctor, sin lugar a dudas, representa un ejemplo de superación, y que la adversidad implica muchas veces un desafío más que un impedimento.
Su historia es la historia de un emprendedor que cree en su país, en su gente y en que todo es posible con voluntad, trabajo y sacrificio.