[Desde Adentro] Felipe Botta: “Voy a apoyar lo que se haga bien, pero voy a ser inflexible en lo que se haga mal”

Felipe Hipólito Botta (35) años fue electo como concejal del Bloque Juntos por el Cambio. Abogado y escribano, padre de Justina (5) y Felipe Amadeo (2). En pareja hace 12 años con Salomé.  Su padre es metalúrgico, su madre psicopedagoga.

Radical de cuna con gran apego a la militancia por la historia de su familia, atesora los recuerdos con su abuelo. Le gusta cocinar, el automovilismo y es fan de Ford. Además, desde el plano político, promete ser inflexible en el Concejo Deliberante con lo que se haga mal.

Entrevista: Carolina Durand

¿Qué te atrajo de tus profesiones?

La ley. Me decidí en el secundario, cursé en el Instituto de la Santísima Trinidad y en ese entonces, advertí que, nuestra vida está regida por el derecho y que, hay que conocerlo y saber cómo practicarlo para sentirnos amparados por nuestra Carta Magna. Primero estudié abogacía en Córdoba y escribanía, en Villa María. Lo siento una vocación.

¿Te interesa la docencia?

En algún momento me gustaría.  Los contenidos de Educación Cívica, Formación ética, lo que es hoy, Ciudadanía y Participación, creo que le haría muy bien a los jóvenes como herramientas saber cuáles son sus derechos y cómo funciona el sistema legal.

¿Tenés hermanos? ¿Quién era el más travieso en la niñez?

Tres mujeres, soy el segundo. La más grande, Valentina (es escribana), sigo yo, después, Agustina que, trabaja en la Pyme Metalúrgica de mis padres, y Virginia, psicóloga. Los dos del medio, Agustina y yo, éramos los más terribles de niños.

En mi familia, si bien es muy numerosa, en las distintas generaciones somos varones únicos, han predominado las mujeres.

¿Cuándo empezaste a militar?

Prácticamente desde la cuna me acerqué al radicalismo. Hay fotos mías guardadas de cuando era chico, dormido en los sillones del comité radical. A conciencia real, desde los 16 años.

La militancia fue muy cara en materia de sentimientos para mi familia. Tenemos una larga historia desde mi bisabuelo, mi abuelo, mi padre, pasando por los gobiernos de facto. Le dedicamos mucho tiempo a la militancia porque creemos que, desde ahí, vienen las transformaciones sociales.

Hemos coincidido en la familia en llevar el nombre Felipe, yo soy el 8°, mi hijo el 9° y, además, los segundos nombres, de mi abuelo en adelante, son de dirigentes que nosotros creemos han sido vitales para a república.

¿Cuál es la mayor transformación en Villa María?

Ha crecido mucho en materia de infraestructura, más allá de lo que opino sobre algunas de las políticas públicas. La costanera me parece un lugar muy lindo que ha sido bien apropiado por los vecinos (me incluyo) e, incluso, por los de la zona que la visitan. Ahora, si hablamos de prioridades, es otra cosa.

La llegada de instituciones, públicas y privadas, también han transformado la ciudad y con ellas, la llegada de los jóvenes que le dan renovación, juventud y vanguardia.

Sin embargo, lamento que Villa María se transformó en dos ciudades, una dentro de los cuatro bulevares y otra en las periferias, y allí, no llegan los mismos derechos.  

¿Qué paso con el radicalismo en las últimas dos décadas?

Si bien se sigue una matriz política, siempre hay diferencias. Creo que, en el radicalismo y el peronismo, ocurrió algo similar. No ha habido liderazgos fuertes y eso debilitó las estructuras.

Está fantástica la disrupción con coaliciones dentro de un partido tradicional, pero, hay que dar argumentos cuando eso ocurre. No se ha sabido escuchar ni resolver lo que la gente necesitaba. Cuando se disminuyen derechos, las cosas se están haciendo mal.

No le tengo miedo a las coaliciones, sí a los liderazgos mesiánicos por la falta del trabajo de las estructuras formales. No se puede construir desde lo discursivo.

Nosotros, tuvimos la virtud de formalizar Juntos por el Cambio. La sociedad nos eligió para ser oposición, acompañar lo que se haga bien y controlar lo que se haga mal. Hay que responder a eso con trabajo.

Si pudieras comer un alimento el resto de tu vida… ¿Cuál sería?

Tortilla de papas hecha por mi mamá.

En una lista de deseos, ¿cuál es el primero que escribirías?

Que mis hijos vean el trabajo que estoy haciendo por la ciudad y que la sientan propia como la siento yo, y mi familia. Crecí en barrio Centro, después nos mudamos a barrio Palermo, cuando aún no estaba pavimentado. Los cambios se ven y tienen que seguir generándose.  

¿Qué cambios en la sociedad villamariense sentís que hace falta?

Creo que (y me incluyo), nos falta apropiarnos de la gestión municipal, sea cual fuere la persona a cargo. No seguir resignándonos con el “roban, pero hacen”.  Los vecinos elegimos cómo queremos que nos gobiernen: ¿Robando o haciendo?

La gente tiene que exigir transparencia y los funcionarios reconocer que están al servicio de los votantes, para eso son elegidos y se pagan sus sueldos.  Hay que querer saber, involucrarse, exigir respuestas de lo que se hace con la recaudación y hacer valer ese poder delegado (con el voto).

¿Nivel de impunidad del 1 al 10 en la ciudad?

Nueve (9).

Hasta el momento, ¿quién te dio la lección de vida más importante?

Mi papá que, a su vez, la heredó de mi abuelo.  Una vez me dijo: “el hombre debe saber vestirse con el mameluco del taller y después, ponerse el traje y sentarse con el presidente”.

Esto significa que, debemos tener cercanía con la gente, ser parte y empatizar con lo que les pasa, para que sus carencias las sintamos como propias, sepamos lo que significan y después, sentarse a dialogar con los más influyentes, capaces de cambiar las cosas que hacen falta, para mejorar calidades de vida.

¿Lo más valioso en una amistad?

La lealtad, sin dudas. Y lo llevo a cada ámbito de mi vida, porque los valores tienen que ser intransigentes con todo y todos.

¿Momento del día que más disfrutas con tus hijos y cuál, con tu pareja?

Con mis hijos, al finalizar el día, me gusta llegar a casa y jugar con ellos y estar para lo que quieran compartir. Con Salomé, disfruto mucho las charlas de fin de semana que es cuando estamos más distendidos.  No viene del ámbito político y es por eso que, aprendo mucho, me gusta escuchar su visión de la realidad y la cotidianeidad.

Desde hace un año querías ser candidato. ¿Qué te hizo cambiar de opinión?

Siempre dije que la decisión final la iba a tomar el partido y estaba supeditada a la conformación de Juntos por el Cambio. Por suerte, pudimos lograrlo. Va más allá de un interés propio.

¿Qué es Villa María Futura y para qué fue creada?

Es una fundación creada para actividades sociales y, su vez, creamos el Instituto Futura, para desollar políticas públicas. La ciudad, tiene un gran potencial, evaluamos y trabajamos para crear esas políticas inexistentes que, serán herramientas técnicas, elaboradas por especialistas de las diversas áreas y brindaremos a la gestión de turno.

Fundación Villa María Futura está para todos los vecinos que quieran ser parte, independientemente del color político. Hace 3 años empezamos a pensar este proyecto, pero, recién hace un año obtuvimos el marco legal.

¿Qué proyectos van a presentar cuando comience la nueva gestión?

Hay muchos y de diferentes áreas: dentro del organigrama del sistema electoral, por ejemplo, queremos que se deje de gastar tantos recursos en boletas y apelar a la boleta única, teniendo en cuenta el daño ecológico que ocasiona gastar en tanto papel; la ficha limpia será una prioridad, para que nadie corrupto, acceda a un cargo político.

En el marco económico de la Argentina, si tuvieras un millón de euros, ¿en qué los invertirías?

Te lo ejemplifico con la alusión a un consejo de mi papá, en la época en la que trabajé con él en la metalúrgica: “Cuando te sobre un peso, invertilo en tu negocio (en ese momento era la metalúrgica) y si te sobran dos pesos, “estockeate” de mercadería (en ese entonces, chapas).

Además de la vida, ¿qué es imposible de recuperar?

El tiempo con tus seres queridos.

Un sueño pendiente de cumplir

Correr en autos. De chico corría en karting y ahí quedó. Algún día me voy a subir a uno, aunque sea para sacarme las ganas (se ríe). Soy muy fanático de Ford.

Una habilidad que pocos conozcan.

La conocen mis amigos, mi círculo más íntimo. Soy muy buen cocinero, en todas las áreas, en la parrilla, con la estaca, con el disco, en la cocina propiamente, es un cable a tierra para mí y, por ahora, las críticas son muy buenas.

Si pudieras viajar en el tiempo. ¿Irías al pasado o al futuro y, por qué?

Al pasado. Volvería a las tardes con mi abuelo, Felipe Esteban Botta, Nito. Lo perdí cuando tenía 6 años y me faltó tiempo para disfrutarlo y aprender.  Tuve una relación muy estrecha.

Se me viene a la cabeza, acompañarlo por la quinta y sentir el olor a las plantas y a los frutales, correr de mi casa a la de él, tomar mate cocido con un chorrito de leche y queso cáscara colorada. Actualmente vivo en la que fue su quinta.

Además, el lugar guarda historias con referentes radicales que, son parte de la historia de nuestra familia.

Mi abuelo, fue secretario provincial de la Cartera de Turismo cuando Paz Molina fue gobernador, diputado nacional y muy amigo de Alfonsín. Raúl, fue perseguido y proscripto durante el gobierno de facto. En varias ocasiones, visitó Villa María y se quedó en casa de mi abuelo. Arturo Illia, también supo parar en su casa y esas historias que me conto mi papá despertaron en mí un gran compromiso por la militancia, la política y la UCR.

¿Qué expectativas tenés para los próximos 4 años?

Que se hagan bien las cosas. Hay falencias en la ciudad que debe erradicarse para seguir en el progreso y el desarrollo. Voy a apoyar lo que se haga bien y, voy a ser inflexible en lo que se haga mal. Además, seguir trabajando y demostrar que somos una alternativa valedera.

Para mí, no existe eso de “la nueva o vieja política”, lo que importa es si se llevan a cabo buenas o malas políticas. No es una cuestión etaria, de jóvenes o viejos sino si la persona al frente de una gestión cumple con los objetivos establecidos y transforma la vida de la ciudadanía. Debe ser independiente de la persona y dependiente del proyecto, el tipo de política que se lleva adelante.

También podés ver:

[Desde Adentro] Sebastián “Yani” Valfré: “El vino es sensorial, un viaje sin retorno”
Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *