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[Desde Adentro] Gustavo Soria: «Creo que Javier Milei se está preparando para ser presidente como hizo Menem en los 90»
Emprendedor, melómano, taxista, exradical, actual presidente del Partido Libertario. Gustavo Fernando Soria (52) hizo el servicio militar por elección, cuidó de sus hermanos más pequeños tras la pérdida de su madre y luego de su padre, creció con su abuela paterna y se siente orgulloso de haber recibido una crianza con una mirada estricta sobre la ética y los valores. Se define más que multifacético como un “apasionado de lo que hace”.
Entrevista: Carolina Durand
Gustavo, padre de Agustín (26), Stefanía 22 y Milena (16), divorciado, nació en la ciudad de Córdoba, su papá trabajaba en Vialidad Nacional haciendo rutas y, por trabajo, se fueron a vivir a Formosa.
Cuando su mamá fallece, a sus 6 años, se vuelve a vivir a Villa María a casa de su abuela paterna junto a sus hermanos Guillermo (con quien se lleva un año y medio) y Griselda (con quien se lleva poco más de dos).
A sus 13 años, fallece su papá y la crianza recae en su abuela, con quien vivieron su infancia y adolescencia en barrio Ameghino.
¿Cómo te impactó la perdida de tus padres de tan niño?
Me tocó ser el hermano mayor y actuar como tal, fuimos muy unidos y compinches, éramos un trío inseparable, nos protegíamos del mundo. Tuvimos la suerte de tener una abuela con una una estricta mirada sobre la ética y los valores. Eso nos marcó a los tres en nuestra formación de vida. Además, era creyente y radical.

¿Dónde están tus hermanos actualmente?
Ellos, viviendo en el extranjero, Guillermo en Orlando y Griselda en Italia. Era la idea irnos los tres, pero no podía separarme de mis hijos y me quedé. Ahora soy yo el que no quiere que ellos se vayan y por eso me involucro en la política para que tengan un futuro en su tierra.
Si algún día ellos me preguntan “qué hice yo para cambiar el rumbo del país”, les voy a poder decir que lo intenté.
¿Dónde cursaste estudios y cuál fue tu recorrido académico?
La primaria la hice en el barrio donde crecí, en el colegio Ameghino y el secundario en el Trinitarios. En paralelo estudié idiomas, inglés en la academia Maggi e italiano en la Dante Alighieri.
Me fui a hacer al servicio militar obligatorio en 1988 a Holmberg, a 10 kilómetros de Río Cuarto. Pude haber dicho que no, porque tenía dos causales de exención para evitarlo, primero que había logrado aprobar el ingreso a la Universidad en Córdoba para abogacía y, segundo era sostén de hermanos huérfanos y abuela septuagenaria. Sin embargo, fui y estuve dos años.
¿Qué hiciste al volver del servicio?
Empecé a trabajar en la gastronomía, de chico empecé en la cocina y después del servicio volví como mozo, siempre me gustó hablar con la gente, escucharla.
En los 90 había un fuerte gusto por la música y cuando volví de la colimba me puse de novia con la madre de mis 3 hijos (Evelina) y con su hermano (mi cuñado en ese momento, Walter Echeverría) nos presentamos en Radio Centro con una propuesta musical romántica de madrugada, yo como conductor y él, operador.
“Acercándonos”, fue mi primera experiencia radial, “La caja de pandora” en Paradise que fue un éxito total y pude hacer televisión con “TNT: tratemos nuestros temas” en el canal local.
Fueron cuatro lindos años, después me casé y hubo que priorizar el trabajo con ingresos económicos fijos y dejé los medios.
En el 98 ingresé en la Universidad Nacional a estudiar traductorado de inglés, hice dos años y luego dos años en las Rosarinas. También a distancia estudié en la Universidad de Quilmes, hice Administración de Empresas y en el Instituto Leibnitz estudié computación.
Fui preceptor y di clases. Hasta que entendí que tener dos ingresos de docente en casa con tres hijos, no servía, dejé la docencia y me fui a trabajar en otra cosa. Fui vendedor, viajante, estudié marketing multinivel y esto último me ayudó mucho en lo personal a cambiar mi manera de ver las cosas, a la gente y a mí mismo.

Me enseñó a explotar mis fortalezas y a dar lo mejor de mí en donde estoy, todo el tiempo que esté. Soy un contante insatisfecho de las cosas y busco cosas nuevas permanentemente.
No me molesta haber truncado muchos caminos que me fui forjando, porque siempre estudié para aprender y saber yo, no para satisfacer a otros o por un cartón colgado en la pared.
¿A qué jugabas de niño?
Frente a mi casa en Catamarca y Parajón Ortiz había un campito y nos juntábamos con todos los chicos el barrio. El más pudiente llevaba todos los autitos y hacíamos pistas y, si no, jugábamos al fútbol.
Fui monaguillo del Padre Hugo también, cuando estaba en la capilla de Lourdes en el barrio. A pesar de algunas situaciones que marcaron mi vida y la de mis hermanos, tuve una infancia linda, muy unida a mis hermanos.
Cuidábamos los recursos, así que se comían tres comidas al año, 4 meses puchero, 4 meses hígado y 4 meses mondongo. Por eso, al día de hoy no hay comida que no me guste. De chico nadie elige por gusto comer esas comidas, pero, en casa de mi abuela es lo que había.
¿Hace cuánto tiempo tenés el taxi? ¿Te das cuenta si el pasajero quiere hablar o viajar en silencio?
Hace 5 años que estoy en el rubro, primero como empleado y hace dos años lo compré. Siempre le encuentro el lado bueno a las cosas y el taxi es un lindo trabajo, te permite conocer gente todo el tiempo y, a veces, interactuar.
Con los años te das cuenta cuando el pasajero sube e intenta mantener una charla, tocar un tema en particular o necesita que le digas dos palabras. Igualmente, si no quiere hablar, con tres palabras se puede ser cortés y no molestar.

¿Por qué elegiste la noche?
Encontré una veta, ciertos horarios donde me rinde más económicamente y es más tranquilo también. Y, al decir verdad, es una forma de estar cerca de mis hijas adolescentes que empezaban a salir.
Tenemos un código con ellas, yo las busco cuando salen, las llevo, las traigo, no me meto en sus cosas, pero ellas, siempre me llaman a mí y, yo me quedo seguro que a la vuelta del boliche o la fiesta vuelven a casa.
Con mi hijo varón la relación es muy especial, es muy analítico, observador, y compartimos muchos temas de los cuales debatimos y confiamos.
¿Una salida con tus tres hijos adónde sería?
A comer, seguramente porque es el momento en el que uno habla, se ríe, comparte.
Ahora que te lanzaste públicamente como candidato por el partido Libertarios, ¿la gente te reconoce cuando sube al taxi?
A veces no me reconocen entonces me habla de sus cosas, como fue siempre. Mis clientes de siempre saben y hablamos de la situación del país y la ciudad en los viajes.
Hay otros pasajeros que me reconocen y me hablan en el taxi paternalmente diciéndome lo que no tengo que hacer.
Y hay otro sector que ataca a Milei, sus modos, su pelo, porque grita, se enfurece, pero, no cuestionan su mensaje.
Creo que Javier se está preparando para ser presidente como hizo Menem en los 90. Ahora se peina, usa un discurso moderado, baja su tono en las entrevistas, se está dejando acompañar en las formas de expresión al público.
Anécdota
Algo sobresaliente creo que no. Si, tuve una vez un hecho de inseguridad en el cual me apuntaron con una pistola (después resultó ser que era de juguete). Me abordó por el cuello, el sujeto iba sentado al medio de los asientos de atrás. “Dame todo lo que tenés o te quemo”, me dijo.
En ese momento atiné a agarrar su mano donde sostenía la pistola, forcejeamos, lo empujo, cae al piso del lado del acompañante y con la ayuda de un amigo que pasó por el lugar lo sostuvimos hasta que llegó la policía. A los días estaba libre.
¿Qué fue lo primero que se te cruzó por la mente bajo esa presión?
Me preguntaba “cómo escapo de esta”. Sentí que no era mi momento para morir y que tenía que alejar a ese sujeto y esa arma de mi cuerpo. Actué un poco inconsciente porque pudo haber pasado cualquier cosa.

¿Cómo definís a Gustavo Soria?
Un apasionado por su trabajo con las ideas puestas en ayudar a la gente, pero, siempre pensando en que lo que hago lo ven mis hijos.
Cuando mis hijos me dijeron que se querían ir del país, me replanteé que somos los responsables de lo que hereden de país nuestros hijos y jóvenes.
¿Qué te enerva?
Las injusticias.
¿En qué momento tomaste contacto con la política?
A los 13 años por el radicalismo. En el barrio hacíamos campaña para Alfonsín, pegando carteles, pintábamos paredes, colaborábamos en lo que odiamos, éramos chicos en ese momento. Fui presidente interino de la juventud radical.
Me decepcioné un poco de la UCR y cuando Carrió se postuló me fui al ARI y estuve como tercer concejal en la lista. Perdimos y ahí me retiro un tiempo de la política, hace diez años atrás más o menos.
¿Por qué te identificas con el proyecto de Javier Milei y Libertad Avanza?
Mi hijo Agustín me lo hizo ver y escuchar hace unos años atrás en un video, y desde ese momento empecé a seguirlo, analizar sus discursos y me di cuenta de que lo que él pregonaba estaba en la línea de lo que yo pensaba sobre la libertad.
En el 2018, en Villa María nos juntamos con un grupo de personas a hablar de esta nueva corriente hasta que, en Córdoba, surge el Partido Libertario, el primero de Argentina con Agustín Spaccesi, y seguí a Espert que, era referente de las ideas libertarias y militamos para fiscalizar para su partido en 2019.
Luego me identifiqué y me incliné definitivamente por las ideas de Javier Milei.
¿Sos detallista con el cuidado personal?
Sí, sobre todo me gusta cortarme el pelo y mantenerlo corto (me acostumbré en la colimba).
¿Pub o boliche?
Pub, me gusta mucho hablar, por eso prefiero tomar algo y charlar en un lugar un poco más tranquilo que un boliche.
La melodía de tu corazón en este momento
Me gusta mucho la balada romántica, soy un melómano. La melodía de mi corazón… “Heal The World” de Michael Jackson.
¿Karaoke sos de hacer?
Me gusta mucho cantar, para mí y mis amigos, solo por diversión.
¿Qué es lo que mejor cocinás?
Pollo relleno con salsas de puerros. Igualmente me gusta todo, no soy delicado.
En mi infancia había tres menús al año, puchero, hígado y mondongo, no tuve una infancia muy abundante, conservábamos los recursos. Cuando empecé a trabajar en la gastronomía de adolescente, conocí la gran variedad de comidas, sabores y olores que existían.

Una frustración en tu vida
Me hubiese gustado terminar la carrera de Derecho en Córdoba. Trabajé en el bar del Hospital Italiano para poder estudiar, cursar y vivir allá. Había quedado seleccionado para ingresar y en ese momento elegí el servicio militar.
Seguí mi propio instinto, todo lo que hice y estudié siempre fue para mí. Siempre fui alguien más allá de los títulos académicos y me quiero mucho.
Las etapas fueron cambiando y las prioridades también, en ese momento, a mis 18 años era mejor hacer la abogacía a un acostado.
Te definís emprendedor. ¿Qué es emprender?
Capacitarse y prepararse para vivir en el momento como se va presentado. Hace 10 años me capacité para vender, hace 20 años para educar, y así lo hice siempre, según el momento que se vive, uno se prepara para trabajar y emprender nuevas cosas.
¿Qué género de película te gusta?
Romántica, pero no dramático. No me puedo conectar con mi propio drama supongo y eso me hace no empatizar con ese tipo de películas. Fuera de eso me gusta mucho el policial, la acción.
Un momento crítico en tu vida
Cuando dejé de ser viajante (para una empresa de informática) porque la empresa para la que trabajaba se mudaba a Bolivia. Fue muy difícil volver a reconstruirme y empezar de cero en ese momento.
¿Qué le ofrecés a los villamarienses que otros candidatos a intendente no tengan?
Puedo demostrarles que les han hecho creer que la política es sucia, insana, corrupta y no es así. Se puede hacer política con gente pensante, con un buen equipo de trabajo capacitado con ética y valores.
En lo personal, no me vendo por dinero y ni por un cargo. Tuve propuestas para ceder el espacio de Libertarios y dije que no. Quiero una mejor ciudad para todos.