¿Dólar a $256? La fiebre por la moneda protagonista en un año electoral

La fiebre del dólar volvió a estar en tapas de todos los medios durante este fin de semana. Y es que nuevamente manifestó un “incremento” de $10 en los últimos días llegando a cerrar el viernes pasado en $175.

Escribe: Julio César Nieto

Según números oficiales, US$250.400 millones salieron de los bancos hacia otros lugares. Las restricciones monetarias y al tipo de cambio cada vez más exigente en el país lleva a que cada vez más ahorristas decidan atesorar la moneda norteamericana por fuera del sistema bancario, sea volcándolo a las criptomonedas, al exterior o el famoso colchón.

Lo “fugado” equivale a casi 100 veces el pago postergado de la deuda al Club de París, o 5 veces lo que se le debe en su totalidad al Fondo Monetario Internacional y casi seis veces las reservas del Banco Central.

El descenso

La semana pasada la empresa MSCI bajó a la Argentina a una categoría peor de la que se esperaba.

Morgan Stanley Capital International (MSCI) empresa que elabora índices bursátiles ubicó a la Argentina en “standalone”, también conocida como Mercados Independientes. Esta es una categoría por debajo de los Mercados de Frontera, casi – usando términos futbolísticos- como pasar de jugar de la B a hacerlo en la D.

Tras el «descenso», las acciones argentinas en Wall Street se desplomaron hasta el 8%.

Pero la pregunta e incógnita de cuánto aguantará la brecha entre tipo de cambio oficial y el blue envuelve todo en una gran suspicacia.

No hay sorpresas

Si consideramos el último pico del dólar en octubre del 2020, cuando la divisa tocó los $190, a junio de este año, previo al salto del viernes pasado en $174, notamos que el “verde” retrocedió en relación a todos los demás bienes de la economía.

La inflación acumulada desde octubre de 2020 a junio de este año oscila en el orden del 35%. Si tomanos dicho porcentaje y lo ajustásemos al tipo de cambio (hoy contenido por el Banco Central) nos arroja un incremento del $66, lo que colocaría el dólar en una cotización de $256.

La “subida” o re-acomodamiento del dólar no debería sorprender, ya que contrario a los demás bienes y por una fuerte (pero insostenible) intervención del Estado bajó en un 35%, lo que conlleva naturalmente a que la divisa norteamericana busque ubicarse en una cotización conforme a la inflación que en la interanual ya se ubica en un 50%.

El dólar, moneda de facto por desgracia del peso, será la protagonista en un turbulento año electoral donde una vez sucedida la contienda prevista para septiembre y noviembre se mostrará tal cual es.

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