[El Deschave] Martín Gill: ¿De qué Estado cobrará ahora?

Escribe: Miguel Andreis

Faltan pocos días para que Argentina ingrese en un nuevo proceso político. Por el momento las expectativas se multiplican en el nombre de Javier Milei quien, electoralmente arrasó en el país. Fue ungido como presidente electo.

Sorpresa en los guarismos y desazón en los análisis previos. Sergio Massa, con doctorado en farsa, no solo no pudo sacar ni un ratón de la galera de mago con colmillos, sino que, además, los propios, le robaron los ratones. Lo dice él. Todos los planes de “Platita” les fueron insuficientes. Casi una nimiedad, pero substancia en sí, el cuento del lobo y el pastorcito mentiroso.

También en el traspaso de mandos del 10-12, se dará en el plano local. Martín Gill deberá entregar su libreta con licencias violatorias de la Carta Orgánica al Lord investido por cuarta vez como jefe Comunal, Eduardo Accastello.

Por largo tiempo el distanciamiento entre ambos fue notorio. Perdón por la candidez. Pero eso pareció. En su ADN, uno y otro sustentan la doctrina del Justicialismo, por lo que no siempre es necesario dar como verdad absoluta las confrontaciones.

Al momento de presentar candidatos, sea por lo que baja desde arriba, es decir Presidencia o Gobernación, como en un pase milagroso, la unidad aparece. Y apareció. Seguramente el hombre de La Palestina debe interrogarse interiormente si en esta ocasión era necesario esa unión. Las facturas llegarán con el tiempo.

En política ganar una elección es un paso en subida, gobernar, es trepar una montaña descalzo. Si dejamos que la imaginación nos lleve por otros razonamientos, vale preguntarse, qué hubiese pasado si las elecciones se hubiesen dado el domingo 19. Pero no fue así, por lo tanto, la única verdad es la realidad.

De dinero nunca contado y obras de costos inciertos

Varios dirigentes de diferentes fuerzas políticas, como gorriones sedientos y angurrientos de buen pasar, a los saltitos y sin ruido alguno ya consiguieron nuevos conchabos (lo analizamos en anteriores crónicas) en la Provincia. Era de esperar.

Sin embargo, un interrogante de los que por el momento no saben dónde jugarán, es decir, continuarán viviendo de la teta del Estado, es saber dónde pernoctará el Intendente Martín Gill. Algunas versiones lo llevaban a la portuaria ciudad de las luces, como en otras ocasiones, solo era preciso que ganara Sergio Massa, el pastorcito mentiroso. Perdió y por paliza.

Claro, al mismo tiempo se lo aseguraba jugando en el equipo del flamante Gobernador Martín Llaryora en Córdoba, como ocurrirá finalmente ocupando el sillón principal de un flamante Ministerio. Posiblemente siempre haya una silla vacía para quien y no pocos, consideran al ex rector de la UNVM, un gestionador de alto vuelo.

Sin embargo, basta que observemos de la manera en que quedó nuestra ciudad, luego de recibir desde el gobierno nacional exorbitante cantidad de fondos. No hay balances. Una villa que se ha puesto gris de tantos discursos fastuosos de intelectualidad producida y obras de utilidad regañada, apenas unas pocas se salvan.

Un ejemplo de promesas incumplidas es la parodia del ex Túnel de los Hnos. Seco, olvidado con vergüenza ausente, a punto tal que uno de los familiares de dicha progenie pidió públicamente que se le quite el nombre a aquel ícono de la villa, de tan honorable y luchadora familia como lo fueron los Seco.

La impunidad del poder…

En todas estas olas de incertidumbres no podemos dejar pasar por alto, dos casos gravísimos que conmocionaron a la ciudad a lo largo de sus dos mandatos donde quedaba expuesto el Intendente.

La Justicia, parece ante los hechos, el haberse quedado a mitad de camino o con una ceguera que avergüenza al sistema democrático. Lo primero, fue cuando el estado municipal, en un marco policíaco, en nombre del COVID, encerraban a la ciudadanía como delincuentes rebeldes, Gill fue a una fiesta donde estaba su familia y decenas de invitados, teniendo COVID.

Mirado en el tiempo nunca se supo en razones ciertas cuál es el fin de aquella trasgresión a las temidas normativas. Pasó al olvido.

No obstante, el hecho más trascendente y denigrante fue cuando Lourdes Astudillo, una bella mujer de 39 años, denunció el 19 de marzo del 23, al lord de la ciudad.  La acusación presentada ante la Fiscal Juliana Companys fue por agresiones.

La magistrada lo imputó por “lesiones leves agravadas por el vínculo y por violencia de género”.

Por el momento la ciudadanía espera una respuesta. La impunidad es una puñalada aberrante. Rasguña las vísceras. Tal vez sirva para entender de alguna manera el porqué del resultado del domingo que sorprendió recientemente a toda la ciudadanía. Eso se llama hartazgo. Hastío, Fastidio y bronca masificada. Cinismo en la más baja estofa.

Muy posiblemente el tiempo y el polvo sobre las carpetas pasen los hechos a la prescripción de los tiempos sin calendarios ni memoria. Posiblemente otro alto cargo con estruendosos anuncios de nombramiento, lleven a dejar en el tintero los aberrantes hechos cometidos desde el poder que, casi seguramente a cualquier ciudadano de a pie, lo tendrían años entre rejas.  

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