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[Historias] Engaño y fracaso, antes del éxito de la marca presente en todos los hogares
Escribe: Julio A. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com
Se escapó de la guerra y en Argentina perdió todo, pero construyó una marca que está en todas las casas argentinas: FV.
Con sólo 22 años y después de haber vivido una guerra, el joven Franz llegó a la Argentina y lo engañaron. Tuvo que comenzar desde abajo, volver a empezar. Su negocio prosperó y hoy sus iniciales conforman un holding con intereses en varios rubros, desde griferías, sanitarios, alimentos y hasta muebles.
A fines del siglo XIX, el alemán Franz Viegener fundó su propia empresa en la localidad de Attendorn, donde se dedicaba a producir griferías forjadas en bronce para la industria cervecera bajo la marca FV.
Por costumbre, el primogénito era el designado para heredar el negocio y como Franz II o Francisco no lo era, decidió probar suerte en el nuevo mundo, y con ayuda de su familia pudo comprar unas tierras cerca del río Covunco, Neuquén.

Sin embargo, fue estafado y perdió todas las herramientas que precisaba para colonizar el área. Volvió a Buenos Aires y trabajó en varios lados hasta que pudo hacerse de unos ahorros y con dinero que le enviaron desde Alemania, inició un negocio de importación de cuchillería y artículos de ferretería.
Tropezón y repunte
Cuando mejoraron sus ingresos abrió una fundición y así fue como en 1921 fundó FV en Buenos Aires, aunque al principio se escribía “Efeve”. La gran depresión de 1930 incidió en las ventas y su esposa decidió volver a Alemania con los cuatro hijos.
Pero en esos malos momentos financieros del mundo, recibió dos órdenes de compra importantes y la fábrica funcionó nuevamente y su familia volvió al país.
Como su producción era la grifería para aguas corrientes y uno de sus hijos, también Francisco ingresó en la firma en la década de 1940 comenzó a expandirse y abrió una sucursal en Córdoba en 1943 y otra en Rosario en 1962 y en 1965 inauguraron su nueva planta en Florida.
En 1966 falleció Franz II y poco después se incorporó la tercera generación al emprendimiento familiar.

Expansión internacional
Desde 1975 el grupo opera una planta de 80.000 metros cuadrados en Villa Rosa y ese mismo año abrieron FV Andina en Ecuador y desde allí distribuyen sus productos a Venezuela, Colombia, Bolivia, Perú y Chile.
Luego siguieron expandiéndose y desembarcaron en Chicago con FV América y desde 2006 están presentes en China.
Según su sitio web, el grupo comercializa sus productos en 25 países, pero FV no es su única marca, porque luego compraron Ferrum en 1984 y también a la Compañía Introductora de Buenos Aires su marca de sal Dos Anclas.
En 2009 adquirieron Fiplasto y se dedican también a elaborar tableros de fibra de madera y a estas se le suman Peisa (calefacción) y Franz Viegener en grifería de lujo.
Fuente: www.cronista.com