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[Historias] Floreciendo en otoño: Encontrar el amor a los 60 en una aplicación de citas
A mis 65 años, jamás imaginé que me embarcaría en la aventura de buscar pareja a través de las aplicaciones de citas. Sin embargo, la vida me tenía preparada una sorpresa. Tras enviudar y pasar un tiempo de duelo, decidí que era hora de abrir mi corazón a nuevas posibilidades.
Confieso que al principio me sentí un poco intimidada. Crear un perfil, subir fotos (¡¿cuál elegir?!), escribir una descripción… todo me parecía un mundo nuevo, y confieso que sentía algo de vergüenza. Sin embargo, poco a poco fui tomando confianza y comencé a navegar por este universo digital.
Lo primero que me llamó la atención fue la diversidad de personas que encontré en las apps. Hombres y mujeres de todas las edades, con intereses y experiencias muy diferentes. Algunos buscaban una relación seria, otros solo amistad o compañía.
En mi caso, tenía claro que buscaba a alguien con quien compartir mi vida, mis hobbies y mis sueños. Alguien con quien conversar, viajar y disfrutar de la compañía mutua. No buscaba un amor de juventud, ni una aventura pasajera. Anhelaba una conexión profunda y significativa.

Y sí, a veces creía que lo que impulsaba la búsqueda era la nostalgia, también debo decirlo, porque a veces me envolvía un torbellino de culpas que me hacía pensar en dejar que fluya naturalmente la vida.
Lo que sucedió es que comencé a interactuar con diferentes personas, algunos encuentros fueron más agradables que otros
Lo que sucedió es que comencé a interactuar con diferentes personas, algunos encuentros fueron más agradables que otros. Debo admitir que también tuve mis desengaños. Encontré perfiles falsos, personas que no se correspondían con sus fotos o que tenían expectativas poco realistas, o que todo empezaba bien, pero a los dos minutos se ponía rara la conversación, y ni hablar cuando la conversación había estado buena y acordamos un encuentro cara a cara, donde la intención era otra y apreté el botón “eyectar” inmediatamente.
Sin embargo, no perdí la esperanza, aunque sí algo de entusiasmo, pero decidí darle otra oportunidad a esta herramienta. A medida que avanzaba en esta experiencia, aprendí a ser más selectiva, por, sobre todo, a escuchar mi intuición.
Un día, me encontré con alguien que me cautivó desde el primer momento. Su perfil era honesto y atractivo, y nuestra conversación fluyó con naturalidad. Compartíamos muchos intereses en común, entonces decidimos conocernos en persona y la química entre nosotros fue innegable.

Hoy, puedo decir con alegría que he encontrado a una persona con la que puedo compartir plácidamente mi vida. No sé si es el amor en la era digital, pero sí sé que no se trata tan solo de un compañero en esta etapa del viaje.
A mi edad, nunca pensé que volvería a sentir esta emoción tan intensa
A mi edad, nunca pensé que volvería a sentir esta emoción tan intensa, y por ahí pienso que he aprendido que el amor no tiene edad, ni formas, ni categorías, ni tampoco conoce de barreras tecnológicas.
Mi experiencia en las apps de citas ha sido una aventura llena de sorpresas, emociones y aprendizaje. He conocido gente maravillosa, he hecho nuevos amigos y, lo más importante, he encontrado a mi compañero ideal.
Lo que me queda claro de todo este viaje, es que estuvo bueno haber dejado mis miedos y abrir mi corazón a nuevas posibilidades.
Aunque sí sé que el amor sigue siendo una necesidad fundamental del ser humano, independientemente de la época en la que vivamos. Encontrar el amor, ya sea online u offline, es un regalo que siempre está bueno recibir y valorar.