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[Historias] Hotel Edén de La Falda: De la cercanía al nazismo a las visitas de Einstein y el Che Guevara
El legendario hotel ubicado en las serranías cordobesas es objeto de mitos y leyendas de las más variadas. Algunas certezas también, claro. Como los contactos con la Alemania de Hitler y las ilustres visitas entre las que figuran el científico judío de triple nacionalidad y el revolucionario argentino.
Escribe: JULIO A. BENÍTEZ – benitezjulioalberto@gmail.com
Roberto Behlcke, un exoficial del ejército alemán y la empresaria, también alemana, María Herbert de Kreautner, ambos domiciliados en la ciudad de Córdoba, y el cónsul de Suiza, don Juan Kurth, uno de los fundadores de la Bolsa de Comercio de la capital provincial, compraron el 19 de agosto de 1897, la “Estancia La Falda de la Higuera o de La Zulema”, de 900 hectáreas, en lo que por entonces era Huerta Grande.
La adquisición estaba destinada a construir un hotel al pie del cerro “El Cuadrado”, con créditos otorgados por Ernesto Tornquist, dueño de la Refinería Argentina de Azúcar, de la ciudad de Rosario.
Los trabajos comenzaron apenas formados la sociedad y casi 5 mil toneladas de materiales comenzaron a llegar a la Estación del Ferrocarril Central y del Nordeste de Córdoba, ubicada a 6 km. de distancia y desde ahí se transportaban hasta el lugar donde se emplazaría el edificio. Las tareas incluyeron la construcción de la casa para el encargado, también con comodidades, detrás del edificio principal, a pocos metros de distancia.

El Edén Hotel fue construido como un lugar de descanso para familias adineradas de Argentina y de Europa, por su clima, que se consideraba saludable para los enfermos de tuberculosis y un atractivo para los viajeros del hemisferio Norte, a fin de escapar de los rigores del invierno boreal.
Con la mitad del hotel construido, comenzaron a llegar los primeros pasajeros, pero a pesar de contar con turistas constantemente, los créditos que se habían tomado se hicieron casi imposibles de pagar y la sociedad se disolvió en 1904, quedando como administradora María Herbert de Kreautner, quien después de llegar a un acuerdo con Tornquist y en busca de mayores ingresos promocionó el hotel en Europa, incrementando la clientela y comenzando a obtener ganancias.
Comodidades de lujo
Una vez finalizada la obra, contaba con dos plantas, amplios salones, 100 dormitorios y solo 4 baños por piso. Las remodelaciones posteriores llevaron a que el edificio contara con 38 baños, salón comedor para 250 personas y un comedor auxiliar para niños y personal doméstico, un salón para fiestas, sala de lectura.
También dos jardines de invierno, bar, galería cubierta y dos balcones desde los que se apreciaba el parque, que exhibe una fuente de mármol con una estatua de un león de cada lado y los miles de árboles traídos desde Europa, al igual que su mobiliario, vajilla, cristalería, platería, estatuas, alfombras, pianos y pinturas, todo lo que constituía los cánones del art nouveau.
Contaba con caballerizas que aprovisionaban a los animales para las cabalgatas y cacerías, entre ellas la del zorro, al estilo británico. Tenía cancha de golf de 18 hoyos, una pileta de natación con aguas renovadas por una vertiente, canchas de tenis y hasta una agencia bancaria.


El teatrino y el comedor del célebre hotel, en tiempos pretéritos.
Era autónomo, al modo de las estancias argentinas, con usina eléctrica propia, calefacción central, talleres, quinta completa para el abastecimiento y el posterior procesamiento de todos los alimentos que se consumían. En su salón eran característicos los grandes bailes que se realizaban, vestidos de rigurosa etiqueta y en las cenas bebían vino del Rin y agua mineral.
En 1912 (año del hundimiento del Titanic) María decidió volver a su tierra natal y el 15 de mayo se lo vendió a los hermanos Walter y Bruno Eichhorn, también alemanes, vecinos del lugar, por m$n450.000, con un adelanto en efectivo de m$n20.000 y el saldo a mediano y largo plazo.
Contacto con Hitler
Los nuevos dueños del hotel, junto con otros alemanes radicados en la ciudad de Córdoba y/o en las sierras y considerando que los fundadores de La Falda fueron connacionales suyos, estaban informados de la fundación, en 1919, del Partido Obrero Alemán (DAP), convertido en 1920 en el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP) del que fue elegido canciller, en 1921, al cabo de dos elecciones democráticas parlamentarias, el cabo austríaco Adolf Hitler.
Es interesante destacar que los Eichhorn viajaban regularmente a Alemania y en 1924, en un bar de Munich, lo escucharon hablar en público y se lo presentaron, entablando una animada conversación, que se tradujo en una sincera amistad, ya que al canciller le impresionó que desde tan lejos tuvieran información del nuevo partido político, del cual se mostraron partidarios.
El matrimonio fue invitado a participar como adherente, entregándole el ejemplar Nº 110 del Mein Kampf (MI LUCHA) de Adolf Hitler, llamada Edición de Lujo, reservada a los más cercanos adherentes, con la grata novedad para los Eichhorn, de que fueron registrados en el padrón de su partido, Walter como adherente Nº 112823 y con el Nº 105408, Ida, su esposa.

Con el advenimiento del nazismo, nació una comunicación entre los alemanes del Edén y Adolf Hitler, en una de cuyas fojas, surgida desde la Sala de Guerra a través del OSS, “la señora Eichhorn, respetable miembro de la sociedad argentina y propietaria de un spa hotel en La Falda, en una fiesta íntima, manifestó que:
a) Eran entusiastas partidarios de Hitler desde que fue fundado el partido nazi; b) Antes de que los nazis obtuvieran el poder, ella colocó íntegramente desde su cuenta bancaria, 30.000 marcos a disposición de Goebbels; c) Que Hitler nunca olvidó este gesto y durante los años siguientes, estando él en el poder, ellos fueron sus amigos y cuando viajaban a Alemania para los festejos anuales del Partido Nacional Socialista, vivían en el mismo hotel y el matrimonio tenía permitido entrar en los cuartos privados del Führer, sin ser anunciados previamente y d) Si Adolf Hitler tuviera dificultades en cualquier momento, encontraría un refugio seguro en La Falda, donde ellos tenían todo preparado”.
Documentos desclasificados
En 1995, el FBI desclasificó la investigación de la documentación de lo narrado y los publicó, fechados en Washington el 17 de setiembre de 1945, suscripto por John Edgar Hoover, en el que se revela que esta información encierra más vivencias de aquellos momentos, tanto en el orden político como de temas particulares.
No sólo esos documentos del FBI hablan de esta relación, ya que el historiador de La Falda, Carlos Panozzo, manifestó que: “Los discursos y arengas del Führer, en su momento de mayor auge, eran captados por una antena de onda corta levantada en el techo del Edén y retransmitido dentro y fuera del hotel por altoparlantes, escuchado por los alemanes radicados en esa zona de las sierras cordobesas”.


Dos años después, a pesar de que las temporadas hacían que los ingresos fueran importantes, no eran lo suficientemente elevados como para solventar las deudas que se habían contraído, y es así que decidieron lotear la estancia, momento en que se inició la historia de la localidad de La Falda.
Destino errante
La cercanía de Walter Eichhorn y su esposa Ida Bonfert, con el nazismo hizo que, cuando en 1945, Argentina le declaró la guerra al eje, el hotel fuera incautado y utilizado como una prisión de lujo para los miembros de la diplomacia japonesa.
En 1947, siendo presidente el general Juan Domingo Perón, el hotel fue devuelto a sus dueños, quienes lo pusieron en venta inmediatamente. Lo compró la empresa “Tres K”, cuya titularidad se le atribuyó a Juan Duarte, cuñado de Perón.
La firma “Tres K” contrajo una deuda que no pudo ser levantada y, en 1953, el hotel salió a remate y su última temporada fue en 1965, luego de la cual cerró sus puertas para siempre, y designado apoderado Armando Balbín, hermano del dirigente radical.

En 1970 el gobierno de Córdoba autorizó la creación de casinos en la provincia, y, tras la iniciativa del Centro Comercial de La Falda y del propio Armando Balbín, el edificio fue remodelado en su planta baja para abrir uno allí y por diferencias políticas entre Balbín y el ministro Francisco Manrique hicieron que la municipalidad de La Cumbre obtuviera la concesión, pero no se continúo con la obra de mejoras y el edificio quedó abandonado y saqueado, y en 1988 fue declarado Monumento Histórico Municipal.
En 1998 adquirió esa propiedad el municipio de La Falda que procedió a renovarla como una de las principales atracciones turísticas de la ciudad.

En él se alojaron importantes personalidades extranjeras, como Rubén Darío, Arturo Toscanini, Berta Singerman, Eduardo de Windsor, entonces Príncipe de Gales, Humberto II, Duque de Saboya, heredero al trono de Italia, y los presidentes argentinos Julio Argentino Roca, José Figueroa Alcorta, Agustín P. Justo y Roberto Marcelino Ortiz.
Y como turistas lo visitaron Albert Einstein y el Che Guevara.
La historia, por supuesto, continúa…
También podés ver:
Fuentes: Libro digital. ISBN – “Eden Hotel y Pueblo La Falda” – Alfredo Julio Ferrarasi (2004) publicado en la página web. https://es. wikipedia .org/w/Eden Hotel y “La Falda tiene también su secreto nazi – https://www.lanacion.com.ar-27 de julio de 1998”