[Historias] Miramar, el “pueblo fantasma” que emergió después de 45 años bajo el agua

La bajante de la laguna salada de Mar Chiquita, en nuestra provincia, dejó al descubierto la vieja localidad de Miramar, que fue arrasada por las aguas en la década de 1970.

Escribe: JULIO A. BENÍTEZ – benitezjulioalberto@miguelandreis

Lidia Castellanos tenía solo 15 años cuando el agua acorraló su casa. Recuerda cómo iba avanzando muy lentamente ante la impotencia de su familia que resistió todo lo que pudo, hasta diciembre de 1977.

Entonces, vencidos por la creciente histórica de Mar Chiquita, que sumergió al 60% de la localidad cordobesa de Miramar, en Argentina, el único pueblo ribereño de la laguna salada, a la que todos la llaman mar.

-Era imposible seguir allí, siempre tuvimos la ilusión de regresar, hasta que el agua tapó totalmente la casa y no volvimos más- relata.

La Mar Chiquita

Mar Chiquita es una cuenca endorreica sin salida al mar, que recibe agua de tres ríos y sólo se escurre por evaporación. La laguna, también conocida como Mar de Ansenuza, sube y baja siguiendo el ritmo del cambio climático.

Hoy está en uno de sus puntos más bajos por la falta de lluvias y el desvío de agua del río Dulce, para riego, su principal afluente.

Tiene una superficie sorprendente: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires entra diez veces en su cuenca (25 veces cuando está al nivel máximo).

Es la laguna salada más grande de Sudamérica y la quinta en el mundo, con una enorme concentración de sal –82 gramos por litro, tres veces más que el océano– y otros minerales que le otorgan al agua y al fango propiedades terapéuticas similares al Mar Muerto.

La bajante comenzó en 2017, hoy está a seis metros por debajo de su cota máxima, lo que explica la reaparición del pueblo hundido hace 45 años.

El  biólogo Enrique Bucher, profesor emérito de la Universidad Nacional de Córdoba, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y director del equipo que elabora el plan de manejo del Parque Nacional Ansenuza, explica que este fenómeno ocurre por dos factores: la caída marcada de lluvias en toda la región, asociada a los cambios climáticos recientes y la extracción cada vez más intensa del agua para riego en la cuenca superior del río Dulce, al norte de la laguna, un elemento que, dice, “no está muy claro en la conciencia local”.

“Esta laguna está seriamente amenazada independientemente de cambios climáticos por esta extracción para riego sumamente importante, que se está acrecentando”.

En este momento hay una empresa china desarrollando canales de irrigación para varias decenas de miles de hectáreas, son dos factores claves que afectan el nivel. Uno percibido por la sociedad y el otro, no”, insiste.

Matías Michelutti, miembro del Grupo de Conservación del Flamenco Alto Andino (GCFA) y guía de turismo, “explica que hoy, la laguna, ronda las 300.000 hectáreas, unos 50 kilómetros por 90 kilómetros. Su tamaño con todo el caudal es de 100 kilómetros por 90, de este a oeste, unas 600.000 hectáreas. En el 2003 llegó a un millón de hectáreas”, puntualiza.

Flora y fauna

La laguna se encuentra protegida por el flamante Parque Nacional de Ansenuza, son 661.416 hectáreas que, junto a los Bañados del Río Dulce, conforman un enorme humedal, fundamental para la conservación de la biodiversidad.

Alberga el 66% de todas las aves migratorias y playeras registradas en Argentina, es hábitat de 350 especies y el paraíso de los flamencos australes.

El último censo realizado en 2022 por el GCFA arrojó la presencia de 350.000 ejemplares en la laguna y alrededores y desde 2007, la población no dejó de crecer. “Es el sitio con mayor concentración de flamencos de América”, explica Michelutti.

Consultado otro vecino que sufrió esta inundación, don Juan Bergia, al preguntarle ¿Cuál es la sensación de ver esto? Responde: –Ninguna, aprendí a no quejarme de las cosas. Atravesamos situaciones económicas muy buenas y muy malas. La vida ha sido generosa conmigo, en parte sí y en parte no. Tuve oportunidades de ir a trabajar al sur argentino e incluso a Roma, pero opté por quedarme en el pueblo, soy uno de los 1.600 habitantes que no se marchó, la mayoría se fue, un éxodo del 70%. Nos quedamos sin turismo por 30 años.

Otro entrevistado, don Daniel Fontana, hoy dueño del Hotel Miramar, se dedicaba a la peletería, hasta que la última inundación del 2003 arrasó con su fábrica. En la década de 1970 a 1980, Miramar era la meca de las pieles de Coipos o falsas nutrias que se exportaban a Rusia. Había 200 peleterías y cinco curtiembres.

Ciudad bajo agua

La ciudad sumergida fue demolida el 15 de setiembre de 1992 por cuestiones de seguridad y con ello se derribó también ese triste pasado. Ahora, con la sequía, aquel Miramar desaparecido durante décadas, ha resurgido como montañas de escombros.

El Ejército se encargó de implosionar toda la infraestructura bajo las aguas. La Iglesia Virgen del Valle también se demolió y fue el cura de entonces el encargado de activar el detonador.

La demolición significó de algún modo el punto de largada para el renacimiento. Pero en 2003 se volvió a inundar, con mayor volumen de agua, pero menos daños. Se perdieron un centenar de viviendas y se fijó la cota máxima de la laguna para ordenar la edificación y evitar nuevos desastres.

La historiadora Mariana Zapata considera que la demolición fue dolorosa pero necesaria para el resurgimiento del pueblo. “Era levantarse y ver la historia de vida de cada uno debajo del agua, un esqueleto emergiendo de la laguna”, señala. “Pero con cada detonación para los vecinos era inevitable pensar en las familias, en las que fueron sus casas”.

En esta ocasión, el agua también cubrió los sótanos del monumental Gran Hotel Viena (hoy museo), que había sido construido por una familia alemana-austríaca entre 1940/1945, que habría sido refugio de jerarcas nazis, al terminar la Segunda Guerra Mundial.

Hoy Miramar ha vuelto a ser una ciudad turística con 219 hoteles y alojamientos de diferentes categorías y 1.800 plazas de campings y recibe más de 10.000 visitantes en el verano.

Fuente: www.lavoz.com.ar

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