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La ética afectiva: No dar ilusiones ni falsos mensajes
Ética afectiva es no dar ilusiones ni falsos mensajes a una persona cuando no querés sostener ningún tipo de vínculo con ella.
Escribe: Lic. Noelia Benedetto (*)
Considero que el término ética afectiva es superador de lo que se denomina responsabilidad afectiva. Coincido con Tamara Tenenbaum en que lo que se le pide al concepto de responsabilidad afectiva es demasiado: no solo que se vuelve un estándar imposible de cumplir para la mayoría de las personas sino también que, para algunas personas, la «responsabilidad afectiva» no vendría a ayudarnos a pensar la incertidumbre y la angustia sino a anularla.
En combinación con un discurso social que tiende a patologizar el dolor y proponer como deseable una vida sin angustias ni roces con la otredad, esta voluntad de cancelar todas las rispideces y malos entendidos puede producir resultados complejos.
La responsabilidad afectiva es un concepto muy ambiguo. La misma acción puede parecerle «responsable afectivamente» a una persona y lo contrario a otra. Si la responsabilidad afectiva sirve para algo no es para utilizarla para erigirse en un pedestal moral, como mecanismo acusatorio o a modo de carta documento.
Es, ante todo, una herramienta para conversar y para pensar en maneras de navegar nuestros deseos contemporáneos, fluidos e inestables de la forma menos cruel que nos sea posible.

La responsabilidad afectiva no va a salvarnos de todo sufrimiento
Hay algo poco ético en tratar a la gente como si no importaran las consecuencias de mis actos. Vincularnos implica un impacto de los afectos, sea o no el amor lo que esté en cuestión, el encuentro y desencuentro con los otros nos afecta inevitablemente.
Tendríamos que definir responsabilidad. Una cosa es responder por lo que uno hace y otra es suponer que uno está obligado a responder por lo que suscita en el otro.
«Pero no es que uno no tiene nada que ver porque no lo causó, es porque son cosas del otro. Es un lugar en el que el otro te quiere poner una y otra vez y eso también es violento. La responsabilidad afectiva es una especie de oxímoron. Porque uno no es responsable de los afectos» (Kohan).
(*) Psicóloga y sexóloga