La Inteligencia Artificial en educación: ¿Una aliada innovadora o una enemiga temeraria?

En esta era de constante innovación, la Inteligencia Artificial (IA) ha dejado una huella indeleble en todos los aspectos de nuestra vida, y la educación no es una excepción. Pero, ¿cuáles son las ventajas, los riesgos y los desafíos que supone este impacto revolucionario en el plano educativo?

Escribe: Licenciada Ana Paula Moreno

La Inteligencia Artificial (IA) ha llegado para quedarse y su impacto es simplemente revolucionario. Sin embargo, mientras que la humanidad estaría entrando a un período totalmente nuevo de invenciones tecnológicas que podrían resolver problemas y desafíos del mundo actual, resurgen viejos temores en torno a una humanidad amenazada por sus propias creaciones.

Algunas de las preguntas que disparan la polémica son: ¿Es ChatGPT (así como otras aplicaciones de la IA) un peligro para la educación? ¿Corromperá el tipo de enseñanza que implementamos hasta hoy?

A pesar de las especulaciones que puedan circular en el ámbito de la opinión pública, lo cierto es que no se puede juzgar a la IA como aliada indiscutible ni tampoco como enemiga, puesto que esta herramienta conlleva tanto beneficios como riesgos, para el ámbito educativo.

Las ventajas

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (2021), los principales aportes de la IA incluyen la personalización del aprendizaje, la facilitación de tareas rutinarias de los docentes y el análisis de datos de los sistemas escolares.

El uso de IA en la personalización de la educación consiste en la implementación de sistemas de enseñanza adaptativos, es decir el uso de plataformas y sistemas de tutoría inteligente que ofrecen trayectos personalizados de aprendizaje basados en los perfiles, respuestas e interacciones de los estudiantes.

Gracias al potencial de la IA para detectar patrones y realizar predicciones a grandes velocidades, la tecnología actúa como un tutor silencioso, respondiendo a necesidades individuales de cada estudiante.

Asimismo, están surgiendo nuevas aplicaciones de la IA que se hacen cargo de tareas rutinarias de la enseñanza favoreciendo a los docentes: corrección automática de pruebas de selección múltiple, generación de preguntas para evaluaciones, chatbots para resolver cuestiones administrativas de los estudiantes, etc.

Por último, la IA permite analizar grandes volúmenes de información a nivel de sistemas escolares a fin de revelar patrones en la población.

La incorporación de la IA en instituciones que administran los sistemas educativos permite aprovechar la enorme cantidad de datos disponibles en muchos países para predecir situaciones de riesgo y fortalecer las capacidades de monitoreo y toma de decisiones de las autoridades en los distintos niveles del sistema educativo (UNESCO, 2019).

En todos los casos, los nuevos tipos de análisis con IA basados en información existente favorecen una mejor toma de decisiones, algo que es de particular interés cuando se trata de políticas educativas.

En este sentido, uno de los principales desafíos a los cuales se enfrentan las políticas educativas en el nuevo contexto de masificación de la IA, se relaciona con el desarrollo de habilidades que permitirán a los estudiantes desenvolverse apropiadamente en su vida adulta.

Existe un consenso acerca de que esta nueva generación de estudiantes se enfrentará a un mercado de trabajo absolutamente diferente del que vivieron generaciones anteriores, y que por esa razón deben estar dotados de un conjunto de habilidades nuevas para que se puedan desempeñar de manera idónea en la sociedad del futuro.

El reto de las políticas educativas, será propiciar las condiciones en los sistemas escolares para el desarrollo de estas habilidades que demanda el nuevo mercado laboral.

Los riesgos

En contraste, la aplicación de la IA comprende entre los principales riesgos a problemáticas de equidad e igualdad educativa, la protección de la información personal y sesgos en los algoritmos empleados.

Existe la preocupación de que la IA acentúe la desigualdad educativa, ya que es probable que las escuelas y países con más recursos puedan ir creando las condiciones para el uso de la IA más rápido que los países y sectores más pobres.

Otro de los riesgos de la IA es la protección de datos: la información de los menores es susceptible de ser usada para fines distintos a los aprobados, con lo cual pueden terminar siendo víctimas de manipulación comercial o de otro tipo (UNESCO, 2019).

En cuanto a los sesgos en los algoritmos, se debe fundamentalmente, a que éstos se hallan basados en datos provenientes de ciertos contextos y personas, lo que podría conducir a que internalicen criterios parciales o discriminatorios propios de esas fuentes, resultando en tendencias no objetivas y en un riesgo al momento de su aplicación.

Lejos de enaltecer o “demonizar” a la IA es necesario reconocer que esta tecnología ha venido a revolucionar el panorama educativo.

Los desafíos

Su capacidad para personalizar el aprendizaje, apoyar a los educadores y mejorar la toma de decisiones es simplemente asombrosa. Sin embargo, no debemos olvidar que su uso supone desafíos y riesgos que requieren de atención especial, sobre todo de políticas educativas estratégicas.

Además, tampoco podemos olvidar que la esencia de la educación sigue siendo humana, y la IA es simplemente una herramienta que enriquece la experiencia educativa. Desmitificando el reemplazo del docente por la IA, debemos reflexionar en que la interacción entre el profesor y el estudiante, llena de empatía y comprensión, nunca perderá su valor insustituible.

“La tecnología es importante, pero lo único que realmente importa es qué hacemos con ella” (Muhammad Yunus).

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