La Libertad es el límite

Escribe: Luciana Piva

El humano en una caverna descubrió el fuego y puso fin al frío y a la oscuridad. Más adelante construiría aldeas y daría origen a la vida en comunidad. Esta forma de convivir requirió de reglas, orden, límites y así creó la libertad. Porque esta noción siempre tuvo mayor claridad cuando se contrapuso a su antónimo.

El hombre fue preso de sus ideas, hasta que un lenguaje le permitió expresarlas. Y luego fue esclavo de sus palabras, descubriendo el valor y la importancia de escoger las adecuadas.

Ser libre no siempre tuvo el mismo significado: la ideología ha sido celda. La fe, el pensamiento, la creatividad y las ideas marcaron un rumbo a las personas. Muchos murieron por ellas, otros tantos las negaron y gran parte fue obligado a cambiarlas a lo largo de la historia.

¿Quién se siente absolutamente libre?

La prisión es el otro y a veces es uno mismo. Ser lo que se desea, pero en conformidad a mandatos y estándares sociales, culturales, económicos…

Lecciones de El Principito

En El Principito de Saint Exupery, el protagonista visita un par de asteroides en los que conoce a una serie de personajes solitarios que representan diferentes cárceles sin paredes. En el 325 conoce a un rey que tiene autoridad sobre todo lo que lo rodea, es decir, absolutamente nada, prisionero de su propio poder.

El 326 es habitado por un vanidoso cuyo único propósito en la vida es sentirse admirado, aunque no existe nadie que lo observe, esclavo de una imagen que nadie ve.

Al 327 lo ocupa un bebedor que necesita olvidar lo que es y para ello continúa bebiendo, preso de una adicción y de una gran tristeza.

El asteroide 328 pertenece a un hombre de negocios que se adjudicó la propiedad sobre las estrellas, aunque estas solamente le sirven para poseerlas y contarlas, enceguecido por la ambición.

En el 329 vive un farolero amarrado a un trabajo y a una consigna que restringe su vida a encender y apagar un farol constantemente sin un propósito.

Por último llega al 330, en el que conoce a un geógrafo cuyo conocimiento del mundo se limita a sus cartografías, ya que nunca salió de detrás de su escritorio, dueño de un amplio conocimiento que nunca disfrutó.

El otro y uno mismo

Los estereotipos condenan a un estilo de vida o a un modo de vestirse en el que las personas se encierran por la tiranía del espejo social que rotula las apariencias.

El miedo que se convierte en esa piedra que cada día obstaculiza el camino imponiendo cambiar el rumbo, ascender, romper, empujar.

La necesidad es la jaula que oprime la voluntad. Necesidad de ser aceptado, de trabajar, de comer, de sobrevivir. Barreras para la libertad de ser auténticos, seguir la vocación, perseguir los sueños.

En todo caso, la libertad también es el otro y a veces es uno mismo.

Aunque no siempre lo tengamos del todo claro.

Compartir:

1 comentario en “La Libertad es el límite”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *