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La odisea de una villamariense para ser atendida por síntomas semejantes a COVID-19
Escribe: Carolina Durand
Ivana Rapaccioni ya está más tranquila. El resultado de COVID-19 dio negativo (ver foto). Pero, para llegar a este desenlace tuvo que atravesar varios episodios que lamenta a lo largo de dos semanas por padecer síntomas similares a COVID-19.
La vecina de Villa María tiene 47 años y vive sola. Desde el 20 de abril dijo sentir febrícula (fiebre prolongada, moderada, de 37°), falta de aire desde un primer momento y “chuchos” de frío.
“El dolor de cabeza no era el habitual que siento generalmente, ya que soy de padecer migrañas por un accidente sufrido hace años. Tenía ardor en la vista, dolor de cabeza, de garganta y falta del aire. No fumo, solía andar en bici, por lo que soy de buen estado físico. Pensé que podía tener una gripe, pero no tenía resfrío y este cuadro, sumado a la febrícula continua, me empezó a asustar”, explicó.
A raíz de sus migrañas, Ivana toma a diario paracetamol, por lo que la febrícula oscilante entre 37° y 37,5° podía ser atenuada por el medicamento que toma habitualmente, y ella no saberlo.
El viernes 24 de abril, llamó al 107 porque el malestar no cesaba. “Antes de llamar por teléfono, llamé a mi ginecólogo, consultando si la operación por cáncer de útero que tuve el año pasado, podría estar despertando alguna infección. Me dijo que no era factible y que llame a emergencias, ante mis síntomas permanentes”.
“De la Asistencia me mandaron al Hospital”
Rapaccioni aseguró que al llamar al 107, de manera correcta le dijeron que “sus síntomas eran aún leves, por lo que debía comunicarse con el 0-800, ya que ellos estaban para casos de síntomas más graves, como fiebre alta y problemas respiratorios, donde actúan de urgencia activando el protocolo”.
Entendiendo las atenciones de las líneas, “me comuniqué con el 0800 cerca de las 23 horas y una infectóloga me consultó síntomas y me dijo que tomara cada 6 horas paracetamol y esperara al lunes, si la fiebre subía en 38°-39° el fin de semana, que volviera a llamar”.
El fin de semana siguiente y en el transcurso de la semana, la vecina aseveró que su fiebre no excedía a los 37,5°, pero su malestar en el cuerpo y la falta de aire siguió siendo una constante. El día de trabajador, Rapaccioni necesitaba saber qué cuadro de salud era el que hacía 10 días la tenía tan preocupada.
“Pensé lo peor, por cómo me sentía, por lo que retiré una medicación en la farmacia, que tomo habitualmente, por si lo mío era grave, así ya la tenía conmigo y me fui a la Asistencia”, comentó.
Fue entonces, cuando telefónicamente este medio escuchó a la vecina acongojada, por lo ocurrido.
“Fui a la Asistencia alrededor de las 10 de la mañana. Conté lo ocurrido a una enfermera quien me derivó con otra doctora. A raíz de la febrícula constante y demás síntomas, me hicieron pasar a un sector de casos febriles”. Y siguió: “La Dra. que me atendió, me mandó al Hospital (Pasteur) para hacer unos análisis. Respondí no poder irme caminando hasta allí y no contar con dinero para el remis”, a lo que la Dra. le habría contestado de mala manera, “que algún familiar debía tener para buscarla y llevarla”.
Ante esto, la mujer se ofuscó y le dijo que estando en cuarentena no podía pedirle al padre de 70 años que la lleve en auto y que, mandarla al hospital siendo que había síntomas que alertaban una sospecha de COVID-19, “era una inconciencia”. Era el mediodía, y aún había dudas de activar el protocolo.
Protocolo por COVID-19, primera vez
Sin ánimos de sobrellevar el episodio, Rapaccioni aseguró que “de muy mala manera”, la médica le avisó que se había activado y que debía esperar a que llegase la ambulancia de Corpus. “Quise ir al baño después de 2 horas y no me dejaban porque podía tocar y contagiar si llegase a tener coronavirus”.
Según su relato, después de 4 horas de espera, sentada, porque no la dejaban recostarse en la camilla, llegó la ambulancia. Camino al hospital, la mujer pensó que en pocos minutos más, sabría qué sucedía con su cuerpo y habría una solución para calmar los síntomas que la aquejaban.
“De Corpus me indicaron cómo bajar y qué pasillo seguir. La Dra. generalista V.G. cordialmente me preguntó mis síntomas y rápidamente le expliqué lo ocurrido desde el 20 de abril a la fecha. Para este entonces se sumaron síntomas de tos, y el malestar para respirar era inaguantable”, remarcó.
La revisaron, le midieron la presión, pidieron una radiografía y le dieron un pedido de análisis, para los cuales debía esperar los resultados unas horas más. “Pregunté por el hisopado y me dijeron que no iban a hacerlo porque no tenía síntomas tan graves, por lo que habiendo pasado 6 horas, sin desayunar, sin almorzar, con la activación de un protocolo y que no lo hicieran para quedarnos todos seguros, me provocó mucha impotencia. Me guardé el pedido de análisis para constancia de que fui al hospital y dos policías me salieron al cruce, afirmando que si me iba podía ir presa”.
“No me dieron certificado que estuve allí y el hisopado no se iba a hacer. Con impotencia me termine yendo alrededor de las 19 horas a mi casa por mi cuenta, necesitaba comer algo, y acostarme, mi cuerpo lo pedía a gritos”.
Activación del protocolo por segunda vez
Ivana se tomó un remis, que pagó al llegar a su casa porque no tenía dinero encima. Alrededor de las 20.30 horas recibió un llamado del Hospital. “Me dijeron que necesitaban que vuelva porque luego de evaluar mi caso, iban a hacerme el hisopado correspondiente. En un principio no quise, por todo lo que viví, pero al hablar con la Dra. V. G., y luego de unas disculpas, accedí. Me dijeron que llame al 107, que ellos iban a trasladarme sin inconvenientes, y así fue. Me preparé un bolso con mis cosas personales porque esperaba lo peor, tener que quedarme hasta que obtuvieran el resultado. Corpus iba a activar protocolo por segunda vez con la misma persona”.
Llegada al Hospital alrededor de las 22 horas esperó en el consultorio 2. “Para entonces llegué con mucha tos, cansada, y me faltaba el aire, pasé muchos nervios”. Esta vez me atendieron muy bien, me hicieron los análisis y el hisopado. Mientras se preparaban, escuchaba desde la puerta las indicaciones que le daban al joven que iba a hacer por primera vez un hisopado. Creo, era pasante”.
A su casa, en remis
Respecto al resultado de los análisis, la Dra. le explicó que parecería tener una “pequeña infección respiratoria”, y una “infección en la sangre” que tendrían que seguir analizando. “Este panorama me lo explicó verbalmente”.
“La odisea terminó a las 2 de la mañana. Me dijeron que me fuera a mi casa, que lunes o martes llamara para saber el resultado. Con bolso en mano, esperando que me trasladen a mi casa, me dijeron que me tome un remis y que no le dijera al remisero por qué estaba a esa hora en el Hospital, sino no iban a querer llevarme”, culminó.
El lunes 4 de mayo se enteró del resultado negativo vía telefónica. Solicitó que le enviaran el resultado por escrito y lo recibió por correo electrónico. Se quedó tranquila por el resultado, pero su malestar persistía por lo que siguió requiriendo atención médica.
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