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Larrabure: Quién fue el militar secuestrado en Villa María y luego asesinado que podría ser declarado santo por el Papa
El coronel Argentino del Valle Larrabure era el subdirector de la Fábrica Militar de Villa María cuando fue secuestrado por un grupo del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en agosto de 1974. Pasó más de un año en una “cárcel del pueblo” y luego fue asesinado en Rosario. Por el martirio que padeció durante su encierro, el Vaticano le dio el visto bueno a una iniciativa que busca declararlo finalmente como santo de la Iglesia Católica.
“Mi padre nos pidió que devolviéramos los golpes poniendo la otra mejilla”. Arturo, uno de los tres hijos del coronel Argentino Larrabure, lo recordó como un hombre sin odios en una entrevista realizada por EL REGIONAL en agosto de 2021.
En una de las ocho cartas que recibió su familia durante el secuestro padecido, fechada el 22 de octubre de 1974, el ingeniero y vicedirector de la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de Villa María escribió este mensaje: “A mis hijos y ahijado especialmente, que no olviden mi mensaje: aún suceda lo peor, no deben odiar a nadie y devolver la bofetada poniendo la otra mejilla”.
Las condiciones infrahumanas en las que se lo mantuvo y el martirio que padeció por 372 días en una de las denominadas “Cárcel del Pueblo” es la razón por la cual el Vaticano consideró la posibilidad de analizar los primeros pasos hacia la canonización, es decir, para ser declarado santo.
Larrabure tenía 43 años cuando el 11 de agosto de 1974, durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, un comando de 70 integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) tomó por asalto la Fábrica Militar de Villa María y, junto con armas y explosivos, también se lo llevaron tras una ardua resistencia.

El militar fue encerrado en un calabozo húmedo, sin luz y con escasa ventilación. Un “canil”, según sus propias palabras. El sitio donde estuvo oculto durante más de un año quedaba en el local de una mercería en el barrio rosarino de Bella Vista.
Se considera que la ejecución se efectuó el 19 de agosto de 1975, y su cuerpo fue arrojado a una zanja, envuelto en una frazada. Pesaba poco más de 40 kilos y presentaba signos de tortura de todo tipo. Dicen que sus últimas palabras fueron las estrofas del Himno Nacional Argentino.
El secuestro, tortura y finalmente el asesinato del coronel Larrabure, es recordado como uno de los cautiverios más impactantes en la historia de nuestra ciudad. Su familia continúa esperando justicia por el crimen.
La beatificación
El obispo castrense Santiago Olivera, delegado episcopal de la Causa de los Santos de la Conferencia Episcopal de Argentina, realizó la investigación preliminar para elevar al Vaticano la propuesta de beatificación, el primer paso hacia la santificación de una persona.
“Por parte de la Santa Sede, nada puede impedir la causa de beatificación y canonización del mencionado Siervo de Dios”, le contestaron recientemente.
“Su figura es providencial, porque en tiempos de enfrentamientos su martirio nos invita al encuentro y al perdón”, remarcó Olivera en una entrevista periodística.
La posibilidad de ser canonizado y llegar al altar al igual que otros santos argentinos no viene por el lado de la realización de milagros comprobables. En caso de que prospere su expediente, Larrabure sería tomado en cuenta por su condición de mártir.

Para que alguien sea declarado beato hace falta que Dios obre un milagro por su intercesión, en general, una curación científicamente inexplicable. La comprobación de un segundo milagro le da el camino directo hacia la canonización, pero los procesos suelen durar mucho tiempo de análisis y estudio.
Para llegar a ese punto existe otro camino, el martirio. En caso de que Larrabure llegue a ser declarado beato y luego santo, se sumaría al listado de otros mártires argentinos, víctimas de la represión militar: monseñor Enrique Angelelli, obispo de La Rioja; los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville; y el laico Wenceslao Pedernera.
Desde hace años, una calle en Villa María lleva su nombre. Pero muy pocos saben quién fue ese hombre.