Milei presidente y un anticipo de Agustín Laje cuando estuvo en Villa María

El 4 de abril de 2019, visitó Villa María uno de los hombres que, montado sobre el pensamiento libertario presentó su concepción libertaria en formato de tapas duras. Aquella definición de libertario era muy poco empleada por entonces. Laje, en un reportaje realizado por Semanario EL REGIONAL comenzó a hablar de alguien, al menos para el entrevistador, absolutamente desconocido: Javier Milei. Sin trascendencia en el mundo cotidiano de la política.

Laje ya por entonces tenía notoria cercanía con el presidente electo, por encima de algunas pequeñas diferencias -tal lo explicó-. Para no pocos es uno o, el más influyente intelectual que marca el lineamiento de la Libertad Avanza y al que Milei más le pone los oídos.

De bajo perfil y un conocimiento sobre las más diferentes temáticas que realmente seduce. Duro en sus conceptos y una convicción que deja sin complejos. Vale recordar el paso de un pensador que se puede compartir o no, pero que define una prolijidad de sentencias que no admiten dudas…

La entrevista fue publicada entonces con el título: “Agustín Laje presentó en la ciudad El libro Negro de la Nueva Izquierda”. A continuación, se reproduce lo publicado entonces.

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Polémico, politólogo, sociólogo, literato, identificado con la derecha… Cuestionador por excelencia.

Laje se identifica con el sentido libertario. Polémico politólogo, sociólogo, literato. Cuestionador por excelencia. Se define de “derecha” pero marca diferencias con aquellas expresiones de la derecha golpista o la que tiene una representación en el actual Presidente Mauricio Macri. De visita a Villa María para presentar su último trabajo en tapas duras “El Libro Negro de la Nueva Izquierda”. No le escatima a los debates… los provoca. “Debatir nos ayuda a conocer la historia”, sentencia. 4

Escribe: Miguel Andreis

Expone que: “Estoy convencido que mi pensamiento no es la representación de una minoría, todo lo contrario, sino la de muchos que, vaya a saber el por qué, no se visibilizan socialmente.  

La izquierda ha sido y es tremendamente dañina para cualquier país. El fundamentalismo lo es. Están convencidos que la única verdad existente es la que pregonan cuando no tienen una nación para mostrar como una experiencia exitosa. Fracasaron en el mundo y no gratuitamente”.

¿Cuándo comenzaste a sentir que te transformabas en una persona polémica?

“A los quince años. Iba a un colegio de izquierda, que ni siquiera representaba a aquella izquierda digna. La de los militantes con convicciones. Honestos. Nada que ver con la nueva izquierda que perdió sus objetivos cambiándolos por una guerra cultural, tomando factores como la violencia de género; el casamiento entre personas del mismo género, la instalación del aborto como banderas de lucha. Se dicen progres. En el colegio nos bajaban un contenido y cuando lo cuestionaba tenía una reacción humillante de los profesores. Algo raro pasaba conmigo. Les molestaba aquellos que pensábamos libremente y no adheríamos a una falacia política. Son fundamentalistas del fascismo. Nada que ver, o pensás como ellos o sos su enemigo. Ni tolerantes ni inclusivos”.

¿Tu primer libro?

“Los Mitos Setentistas”, en él hablo de una violencia incomprensible desde su instrumentación política que, con la llegada del kirchnerismo fue usada con otros argumentos. Los cooptaron Néstor y Cristina que en su vida jamás movieron un dedo por los más postergados o los marginados. No lo hicieron por los desaparecidos. Y su discurso, absolutamente falaz, prendió en los más jóvenes que sentían que estaban en una etapa épica.

Y los expresidentes absorbieron a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y se usaron mutuamente. Entonces estas luchadoras perdieron la credibilidad y vimos o vemos a una Bonafini más dispuesta a los negocios turbios que preocupada por la lucha de los desaparecidos. Carlotto también se sumó. Tanto Néstor como Cristina quisieron tener un 24 de marzo propio diciendo que eran Montoneros perseguidos por la dictadura cuando en realidad nada de ellos figura en el mínimo compromiso social de lucha.  Ya con solo ponerle el nombre de La Cámpora demuestra que no tenían ni tienen idea de lo que significó este presidente para Perón: un títere”.

¿¡Tampoco tu visión sobre el “Che” no es muy favorable!?

“Vamos por parte, no es una mirada personal sino la interpretación historiográfica de lo que realmente fue. Una persona misógina; homofóbico, fusilador. Llevó a la muerte a decenas de seguidores. Para eso solo basta repasar su intento de liberar Bolivia con 30 hombres mal armados, carentes de municiones, sin preparación… Con los mineros bolivianos en contra… De todos los que se sumaron solamente regresaron dos a Cuba, uno de ellos el Comandante Pombo. ¡¡Los demás fueron acribillados!! ¿Eso es un estratega?

Aquí nos encontramos con organizaciones armadas que mandaron a matar, a fusilar a dos de sus integrantes por ser homosexuales. De esas acciones no hablan.  Las mujeres que se dicen del colectivo de lucha por la igualdad de género, con sus simbolismos incorporados, deberían pensar muy bien antes de ponerse una remera con la imagen del Che en el pecho o de Mao Tse Tung, éste último, en su país, a las embarazadas que detectaban que tendrían una nena las obligaban a abortar. Si era varón, no.

¿Cómo pueden defender semejantes atrocidades?  No saben que los Montoneros, a quienes reivindican, cantaban: “no somos putos, no somos faloperos, somos soldados, soldados montoneros…”.Y ahora los toman como héroes referenciales” …

¡¡Convengamos que muchos de ellos entregaron su vida absolutamente convencidos de los objetivos!!

“Así es. Respeto esos valores, aunque no comparta la metodología, pero también digo que lo que vino después es una traición sobre dicha gesta. Fue una guerra asimétrica en fuerzas. Posteriormente aparecerá la teoría de los dos demonios como si se estuviese intentando justificar algo. No hay nada peor que hacer pasar a los muertos (de cualquier bando) por unos imbéciles.  Tampoco fueron héroes, ni los que creyeron en la revolución ni los que implementaron el terrorismo de estado”.

“La historia se repite como tragedia y después como una farsa”

¿Tenía algo en común aquella militancia con la actual?

“Nada. Nunca fue tan fácil ser buena persona como hoy. Solo es preciso cambiar algunas letras, sacar la a y la o y ponerle la e. Variar los artículos y los sustantivos. También algunos usan la X y con eso creen que son progres.

De aquella confrontación de clases pasamos a la revuelta por la igualdad de géneros y todos los derechos de las mujeres que cada vez van por más. Dudo que se detengan en la igualdad.

Esta nueva izquierda se desembaraza del marxismo- leninismo y trasladan esa dialéctica sobre otras estructuras. Ya hicieron realidad el Matrimonio Igualitario, fueron por el aborto libre. Quieren convencernos que los hombres somos sus enemigos. Entonces el pensamiento de la izquierda comenzó a volverse cada vez más gelatinoso. Más endeble. Ganan la calle con premisas tramposas”.

¿Esto es lo que trata el Libro Negro de la Nueva Izquierda?

“De la sociedad oprimida pasamos a las mujeres oprimidas. Creen que ponerse un pañuelo verde en la mano es signo revolucionario y se sienten dueños de lo moral.  descalifican a todos. Siguen ganando la calle, en una funcionalidad política partidaria. Son militantes pequeñas burguesas… 

De todo esto, la clase política no se hace cargo de nada… en definitiva, jamás se hace cargo de nada.  Nunca me explico por qué el Partido Comunista lanzó una solicitada el 25 de marzo de 1976 apoyando el golpe militar.

Cerró con una afirmación: “¡Aquella de otrora y esta izquierda se parecen! Da la impresión que el tiempo las paralizó… no entienden el nuevo orden mundial que nos atraviesa”.

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