Un hombre identificado como Rolando Álvez falleció en el Hospital...Leer más
El Gobierno provincial convocó a representantes de los principales bloques...Leer más
La ronda internacional de negocios comenzó con la participación de...Leer más
La Municipalidad de Villa María informó que avanzan los trabajos...Leer más
El IPC desaceleró respecto de julio y acumuló una suba...Leer más
La sexta edición de la tradicional competencia se realizará este...Leer más
[Opinión] El tejido social está destruido
El político es el que necesita a la política para subsistir: más pobres, más gente que depende de las sobras que tira la política.
Escribe: Cristina Pablos
El tejido social lo conforma un grupo de personas que se unen para satisfacer necesidades humanas elementales o superiores, como son: alimento, salud, educación, seguridad, cultura, deporte, servicios públicos, transporte y todo lo que representa mejor calidad de vida.
Es un elemento fundamental para garantizar la gobernabilidad y el bienestar de una comunidad. El nivel de empobrecimiento del tejido social en Argentina es catastrófico; cuando el tejido social demuestra fragilidad hay que reaccionar con más democracia.
Pasa todo lo contrario. Solo el 10% más rico del país logra abastecer la canasta básica de un hogar tipo. Mientras un trabajador particular cobra $130.000 (con suerte) un político cobra $650.000 (por no hacer nada).

Es dramática la situación de los trabajadores hoy, salvo que sean empleados públicos en cargos jerárquicos. ¡Ni qué hablar de los jubilados! Especialmente los de la provincia de Córdoba que cobran el 67% (en vez del 82%) de un trabajador en la misma actividad, habiendo aportado el 18% durante los años de trabajo.
Hay actividades privadas que no se pueden llevar adelante por la falta de previsibilidad jurídica y de reformas estructurales, agregando los más de 160 impuestos. Desde 2011 el sector privado no crea puestos de trabajo.
En la última década el nivel de vida de los trabajadores se ha corroído más del 44%.
Obviamente, desde la política y en especial en este, el peor gobierno desde 1983, abunda el silencio y escasean las ganas de sacar al país adelante. En 2019 se fueron del país 22 empresas multinacionales.
Pero el caso más triste y angustiante es Rosario; entre 2020 y 2022 el crimen narco creció el 75%, hubo más de 2.500 asesinatos en los últimos dos años y, en lo que va de este año, ya hubo 66 homicidios en 65 días. En 2022 hubo 31 menores asesinados.
Pero, bueno, según el ministro de (In)seguridad, Aníbal Fernández “esto lleva 20 años, los narcos han ganado”. ¿Qué hizo el pero-kirchnerismo en sus 16 años de gobierno?
Hay 5.000 mujeres desparecidas en democracia. ¿Qué hace el Ministerio de La Mujer con sus $54.000.000 de presupuesto? ¿Solamente existe el colectivo LGTB?
En educación también estamos en la lona: la mitad de los chicos de 9 años no sabe leer ni escribir (dato de la Universidad de San Andrés).

En salud tampoco vamos mejor; faltan médicos, especialmente pediatras, por sus magros sueldos.
Mientras, CFK, que nos robó 926 millones de dólares a todos los argentinos, cobra más de $7.000.000 de jubilación, tiene más de 30 custodios y dispone de dos aviones presidenciales para su desplazamiento.
Ahora se dedica a discursear como si no fuese parte de este gobierno y de la criatura que ella misma creó para gobernarnos.
¡Cómo no va a estar roto el tejido social y el pueblo harto de TODOS!