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[Opinión] Una democracia devaluada y un Presidente que no colabora…
Si bien, con sus defectos, la democracia es el mejor régimen para vivir, pareciera que no está sucediendo en nuestro país; tenemos una pésima convivencia.
Escribe: Cristina Pablos
La intolerancia y la violencia ya instaladas en la sociedad, a los mayores, nos remite a los años ’70 con el ERP y Montoneros por un lado y la Triple A por el otro: eso no conduce a un final feliz.
Si bien las minorías deben respetar la voluntad de 14 millones de argentinos –el 55,2 %- (con ayuda del PRO) que eligió a este gobierno. Eso no hace lugar a que, los que perdieron, quieran echar todo a perder.
Convengamos que la violencia siempre se genera de arriba hacia abajo (en una familia sucede lo mismo) y los discursos del presidente no ayudan para nada para la convivencia en paz y sus trolls seguidores usan, en las redes, su mismo lenguaje.
En su discurso público confronta e insulta a los que no piensan como él, con calificativos dignos de un barrabrava: “ratas inmundas, ensobrados, econochantas, degenerados”. A la comunidad universitaria la trató de delincuentes que no se dejan auditar.

En su discurso en el Palacio Libertad (ex CCK) desparramó insultos para todos “y todas”: “ladrones, mentirosos, corruptos”; había para todos los gustos.
Yo no sé, pero creo que, si a “El Jefe” Karina el presidente obedece, de ser así tendría que darle algunas lecciones a su hermano, de diplomacia y buenos modales.
Los discursos del presidente no ayudan para nada para la convivencia en paz y sus trolls seguidores usan, en las redes, su mismo lenguaje
Un presidente (o el líder de cualquier grupo) debe transmitir calma. No alterar a la población con sus confrontaciones. Eso se traslada a la calle y vemos los actos de violencia, siempre repudiables, como las 50 personas que atacaron a un libertario, o los huevos que le arrojaron a Martín Menen en Río Gallegos o los escraches a Grabois, todo es repudiable.
Todo eso, reprochable, es lo que baja el encendido discurso del presidente no solo en su contenido sino en sus formas.
El expresidente Macri trata de ayudarlo y es muy generoso cosa que no es recíproca; hay más empleados de Massa en el gobierno que del PRO, gracias a quien ganó el ballotage.
Reconozco que en el tema económico está haciendo las cosas bien y no creo que los números de la inflación estén dibujados porque, en el INDEC, está Marcos Lavagna, el mismo que estaba en el gobierno anterior.
Aunque la clase media y la baja no la están pasando bien (los ricos nunca tienen problemas) no olvidemos que veníamos de un barco que había encallado.
Ahora bien, ya que Milei admira tanto a Sarmiento (ya no es más Alberdi el favorito), tendría que, como Sarmiento, mostrar sus planes, sobre todo en lo económico a todo el pueblo.
Porque la paciencia no es infinita.