Santa Soja: ¿Aprovechar el viento de cola o tropezar con la misma piedra?

Si bien en las últimas horas hubo un descenso del precio de la soja en Chicago por debajo de los 600 dólares, la nueva cotización marca una vez más un techo histórico favorable para países con escasez de dólares y desequilibrios fiscales como el nuestro.

Escribe: Julio César Nieto

El “yuyito” como lo llamó en alguna que otra oportunidad la expresidenta CFK, alcanzó en la semana un nuevo pico cotizando a 603 dólares la tonelada en el mercado de Chicago.

Mientras en Argentina, principal exportador en la región y con necesidad inmediata de adquirir dólares para sus obligaciones de deuda (FMI y Club de París), los analistas locales del mercado de granos recordaron que los productores argentinos no perciben el precio externo por los efectos de las retenciones y el desdoblamiento cambiario.

Carlos Etchepare, aseguró: “Cuando se exporta una tonelada de soja entran al país 595 dólares, de los cuales el 90% a 95% queda en las arcas del Gobierno. Después hay un margen para la industria aceitera. El productor argentino hoy está cobrando entre 33 mil y 34 mil pesos, olvidémonos de 600 dólares y con lo que reciben no compras 600 dólares. Comprarás en el mercado de la bolsa 220 dólares. El mercado está planteado para que la Argentina tenga una gran posibilidad”.

Días atrás, el economista y analista financiero cordobés Franco Tealdi en una entrevista para El Regional manifestó y pronosticó un alza en la cotización de los commodities teniendo a la soja como principal «caballito de batalla a la hora de adquirir dólares genuinos para apaciguar las diferentes brechas cambiarias.

Las razones

La disparada de la soja hasta USD 50 dólares de diferencia de su récord histórico, anotado en 2012, se explica por la potencia de la recuperación económica mundial luego del freno que causó el coronavirus.

La demanda de alimentos por parte de China crece a toda velocidad mientras que ni los stocks acumulados en los principales países productores ni las previsiones de producción futura alcanzan para equilibrar la balanza.

El principal impacto de esta coyuntura tendería a ayudar a calmar el frente cambiario estimando que -según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)- la recaudación rondaría en torno a USD 3.000 millones.

Como consecuencia, al país se le presenta una vez más una oportunidad histórica en un contexto internacional favorable en cuanto a la demanda de un bien que no consume y que produce en abundancia.

¿Aprovechará un nuevo viento de cola o seguirá tropezando con la misma piedra?

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