Sturzenegger, el Exterminador: De Menem, De la Rúa y Macri a ministro “superstar” de Milei

Aunque no lo veamos, Sturzenegger, de alguna forma siempre está. El flamante ministro superestrella de Javier Milei venía actuando desde las sombras con la arquitectura de la Ley Bases para desregular la economía. Detrás del pomposo cargo de ministro de Desregulación y Transformación del Estado de la Nación Argentina, se esconde un economista que tocó con casi todos, desde Menem y Cavallo, hasta De la Rúa y Macri.

Si algo le faltaba al tipo para hacerse odiar un poco más por los detractores de la gestión de Javier Milei, era ocupar el cargo de brazo ejecutor del desguace del estado argentino.

Si Milei es el autor intelectual del plan motosierra, Federico Sturzenegger patentará la autoría material detrás de su sillón de ministro de Desregulación y Transformación del Estado de la Nación Argentina.

Con un perfil más técnico en su desempeño en los puestos que ocupó en distintos gobiernos de los años 90 a esta parte, su trabajo detrás de escena se vio premiado con este cargo de alta exposición pública que lo coloca en el poster central de la arquitectura desreguladora mileísta.

Eso, a pesar de la presencia de Luis Caputo en el Gabinete nacional, con quien Sturzenegger mantiene diferencias desde la época cuando ambos eran funcionarios de Mauricio Macri, y a quien Milei calificó de manera exagerada como “el mejor ministro de Economía de toda la historia argentina”.

El ministro novato en su cargo venía digitando todo desde las sombras del poder. El sustento legal sobre el cual se asienta la Ley Bases (o al menos gran parte de ella) y el contenido del célebre DNU fue de su autoría.

Sturzenegger, por caso, fue impulsor de la eliminación de distintas regulaciones, como los casos de los alquileres o las normas sobre góndolas y abastecimiento.

Es el exterminador que viene a acabar con el estado, esa entidad maligna y criminal al decir de Milei, con la que se debe terminar de una vez por todas, para que deje de meter sus tentáculos en la economía y finanzas del país.

Este economista egresado de la universidad pública pregona el fundamentalismo del libre mercado, con la presencia mínima o nula del estado.

Antecedentes: ¿Curriculum o prontuario?

Formado en Estados Unidos, luego de su paso por las aulas universitarias argentinas, en 1994 asumió como economista en jefe de YPF durante la gestión de José Estensoro, en el gobierno de Carlos Menem. Permaneció en ese cargo hasta 1998.

En 2001, ocupó el puesto de secretario de Política Económica en la presidencia de Fernando De la Rúa. Allí, cerca del ministro Domingo Cavallo tuvo que ver con dos medidas ejecutadas antes del estallido de diciembre de ese año.

Por entonces, el artífice de la Convertibilidad ideó el programa “déficit cero”, un concepto que también se ha puesto en primera plana durante los últimos meses. La iniciativa contemplaba recortes salariales a los trabajadores públicos y en los haberes de los jubilados. Con esta medida también tuvo que ver aquella vez la actual ministra de Seguridad de Milei, Patricia Bullrich.

“La sociedad acepta plenamente que el ajuste lo haga el sector público”, sostenía Sturzenegger hace más de 20 años en un contexto altamente inflamable. Cualquier semejanza con los tiempos actuales no parecieran ser meras casualidades.

Su paso por el gobierno de la Alianza también estuvo sellado por el llamado “megacanje” de bonos. Qué implicaba esta operación: de retrasar los plazos de pago de la deuda a cambio de un importante incremento en los intereses y en el monto del capital adeudado, además, del pago de altísimas comisiones a bancos extranjeros.

Por este accionar, Sturzenegger fue procesado por el juez federal Sebastián Ramos junto con otros responsables del megacanje. De modo curioso, resultó sobreseído ya que la Justicia consideró que no participó de la operación, aunque su firma estaba estampada en el decreto correspondiente.

Con Macri y Caputo

Desaparecido en acción de la arena política durante algunos años, Macri lo rescató del ostracismo y lo nombró presidente del Banco Central. Durante su estadía también se codeó con quien ahora comparte el gabinete, Luis Caputo.

Su gestión estuvo marcada por la eliminación del cepo cambiario y la creación de los créditos hipotecarios UVA (Unidades de Valor Adquisitivo) indexados a la inflación, que generaron dolores de cabeza con el correr del tiempo.

También fue el ideólogo de las Letras del Banco Central (Lebacs), reconvertidas luego en las Letras de Liquidez (Leliq), que fueron construyendo la “bola” que hoy Milei dice querer “desarmar”.

Una de sus medidas más polémicas, que le valió enfrentamientos en el plano interno del gobierno macrista fue la implementación de las metas de inflación con tipo de cambio flotante. Erró por varios puntos, pero un tal Milei lo defendía a rajatabla en su rol como panelista o invitado en programas de TV.

Finalmente, este santafesino nacido en Rufino tiene su momento de gloria y encontró en la figura del presidente libertario el calce perfecto para su motosierra.

Las reformas estructurales delineadas por este dirigente vinculado con los fondos de inversión y el gran capital internacional dinamitarán un modelo de estado que mostraba sus deficiencias desde hace tiempo, pero que brindaba un manto de protección a los sectores de la economía más desfavorecidos.

Habrá que ver si las consecuencias de esta destrucción literal del estado resultan en parte positivas para la mayoría de la población -de cada uno de nosotros- que siempre, desgraciadamente, termina pagando con creces el delirio y las aventuras de algunos, los beneficios para unos pocos y el lamento de casi todos.

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