[TIEMPO LOCO] La lluvia y el misterioso olorcito a tierra mojada

Escribe: Hernán Allassia (*)

¿Nuestra alegría por sentir que cae agua del cielo después de un largo período de tiempo seco contribuye a que la lluvia nos huela tan bien?

En parte… pero, en realidad, también hay algo de química involucrada en ese efecto.

Bacterias, plantas e incluso rayos pueden tener que ver en ese agradable olor a aire limpio y tierra húmeda que experimentamos después de una tormenta eléctrica.

Ese olorcito tiene nombre y todo. Se llama “petricor”, ya que la palabra viene del griego petros, que significa «piedra», e icor, que significa «el fluido que fluye en las venas de los dioses».

Este aroma ha sido perseguido por científicos e incluso perfumistas por su gran atractivo.

Culpa de las bacterias

Este olor a tierra húmeda fue bautizado así por dos investigadores australianos en la década de 1960. Esta fragancia cálida y terrenal que experimentamos cuando la lluvia golpea el suelo seco es producida por bacterias.

«Estas criaturas abundan en el suelo», explicó el profesor Mark Buttner, jefe de microbiología molecular del Centro John Innes de Inglaterra. «Entonces, cuando dices que huele a tierra húmeda, en realidad lo que estás oliendo es una molécula producida por cierto tipo de bacteria».

 Esa molécula, conocida como geosmina, es producida por el Streptomyces (un grupo de actinobacterias, el género más extenso). Presente en la mayoría de los suelos saludables, estas bacterias también se utilizan para crear antibióticos comerciales.

Las gotas de agua que golpean el suelo hacen que la geosmina se libere en el aire, y, en consecuencia, sea mucho más abundante después de la lluvia. «Muchos animales son sensibles a ella, pero os seres humanos son extremadamente sensibles», agregó el profesor Buttner.

Además, la geosmina es la responsable del sabor terroso de la remolacha.

Las tormentas eléctricas también tienen una función al crear el aroma limpio y penetrante del ozono, causado por los rayos y otras descargas eléctricas en la atmósfera.

Las investigaciones también indican que la geosmina podría estar relacionada con los terpenos, la fuente de la fragancia en muchas plantas. 

«A menudo, las sustancias odoríficas de los vegetales que huelen agradable se producen en los pelos [tricomas] de las hojas… y la lluvia puede dañarlos, liberando los compuestos», acotó el científico.

Mientras tanto, cada vez que podamos, disfrutemos del petricor. Aunque si suena raro, sigamos llamándole “olorcito a tierra mojada”.

(*) Director del Centro Universitario Mediterráneo

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