Viruela, mitos y sospechas: ¿Por qué se guardó el virus de una enfermedad “extinguida”?

Escribe: Germán Giacchero

¿Sabías que una de las enfermedades más letales de la historia aún no se fue del todo porque se conservan muestras del virus en laboratorios supuestamente súper seguros?

Sí señoras y señores, la viruela no desapareció, en sentido estricto de la palabra, como la mayor parte de nosotros cree.

A pesar de que la creíamos desterrada para siempre, a su modo, la viruela aún está entre nosotros. Con la aparición de casos en distintos países de la denominada viruela del mono o viruela símica, reapareció en escena el nombre de esta antiquísima enfermedad ya erradicada del planeta.

Pero de la cual se conservan muestras del virus en laboratorios súper secretos. O casi.

Claro que, aunque tienen características en común, son dos patologías diferentes. Ya vamos a abordar las similitudes y los contrastes entre ambas. Ahora, veamos cómo es que a pesar de ser una enfermedad extinguida, las superpotencias atesoran el virus que la provoca.

Virus resguardado

La noticia pasó desapercibida para la mayor parte del globo en septiembre de 2019. Un laboratorio ruso ubicado en la Siberia había sufrido un incendio y explosión en uno de sus sectores.

Enseguida se encendió la voz de alarma en el universo científico. Es que en ese sitio se mantiene a resguardo una de las dos muestras del poderoso virus de la viruela, entre otros más.

Se trata del Centro Nacional de Investigación de Virología y Biotecnología, el ex Instituto Vector en tiempos de la Guerra Fría.

La otra muestra del virus que sobrevivió a la extinción de la enfermedad de la faz de la Tierra se reserva en un laboratorio estadounidense, en Atlanta.

Deja vu. Una masiva campaña de vacunación en África contra la viruela.

Se dice que la enfermedad, traída por los conquistadores europeos a tierras americanas, tuvo su última víctima humana en 1978, mientras que dos años después, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aceptó el informe final de su erradicación. Se cerraba así un capítulo triste para la historia universal en relación con la enfermedad.

Claro que no del todo. En 1983, la OMS decidió por presión de las superpotencias de la época, preservar dos muestras congeladas del virus en dos laboratorios diferentes de Estados Unidos y la ex Unión Soviética.

Cuenta el científico Mario Lozano en el libro “Ahí viene la plaga”, que no se vacunó más a ninguna persona desde 1983. Pero, aclara que ya no están inmunes porque los efectos de la acción preventiva tienen una duración limitada.

Si el virus llegara a reaparecer, por alguna razón, causaría una catástrofe mundial. En una población nunca vacunada, la enfermedad tendría en principio el 90% de mortalidad. Es decir, nueve de cada diez infectados morirían.

Yanquis y rusos se habían comprometido a destruir las cepas guardadas en el año 2000, pero nada de eso ocurrió. Es más, postergaron la decisión por tiempo indefinido. “Lo que sospechan los especialistas de la OMS es que existen países que han cultivado clandestinamente el virus de la viruela. Así podrían desencadenar una guerra biológica, para la que los restantes países no estarían preparados”, cuenta Lozano.

“El miedo a no poder fabricar suficientes vacunas (para lo que se podrían necesitar las muestras resguardadas) ha sido el principal impulso a esta moratoria (en la destrucción del virus)”, agrega el especialista.

¿Futuro hipotecado?

Tras la caída del muro de Berlín y la disolución del conglomerado soviético, se cree que Rusia no tendría el total control de la cepa del virus. Lozano advierte que algunas muestras podrían haber sido vendidas al mejor postor, como las mafias o incluso Corea del Norte. Pero, que Estados Unidos no se quedaría atrás con sus jugarretas para sacar ventaja de la situación.

“El problema fundamental es que, si alguien dispersara el virus de la viruela en el ambiente, se encontraría con una población virgen. Sobre esta población, el virus tendría inicialmente un 90% de mortalidad. Aun cuando desde las organizaciones internacionales se intentara una producción de vacunas, aquellos países con menor infraestructura sanitaria (como la mayoría de los países latinoamericanos) se verían mucho más afectados en la posible epidemia”, concluyó el profesional en su libro.

Según publicó la BBC, el año pasado la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó un medicamento para combatir el virus de la viruela. ¿Por qué será?

De pronto… la del mono

La reaparición de la viruela fue de la mano de un virus detectado en monos hace algunos años. Pero, esta vez aparecieron casos en humanos más allá del continente africano, donde la enfermedad tenía su hábitat natural.

El virus de la viruela del mono pertenece a un género llamado “orthopoxvirus” de la familia “poxviridae”, indican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), según publicó CNN.

El virus variola, causante de la viruela, también pertenece a este género, así como el virus que se utilizó en la vacuna para prevenir la viruela.

La viruela del mono se descubrió unos 20 años de la desaparición de la Tierra de la otra viruela. Fue en 1958, cuando hubo dos brotes de una enfermedad parecida en colonias de monos que se mantenían para investigación.

Aunque muestran varias similitudes, la viruela anterior y la actual tienen aspectos comunes.

El primer caso en humanos data de 1970 en la República Democrática del Congo. Desde entonces se han reportado casos en países de África y también fuera de las fronteras del continente.

Los científicos apuntan diferencias en la forma de transmisión, el periodo de incubación y los síntomas.

Pero, ¿qué ocurre con el tratamiento y la vacuna?

No existe en la actualidad tratamiento contra la infección por el virus de la viruela del mono. La OMS dice que si bien hay una vacuna aprobada para la prevención de la viruela del mono y la vacuna tradicional contra la viruela también brinda protección, «estas vacunas no están ampliamente disponibles y las poblaciones de todo el mundo menores de 40 o 50 años ya no se benefician de la protección brindada por los programas anteriores de vacunación contra la viruela».

La OMS señala que los brotes sí se pueden controlar ya que la vacuna antivariólica ha demostrado una eficacia del 85% para prevenir la viruela símica.

Sin embargo, tras la erradicación mundial de la viruela en 1980 la producción de la vacuna se suspendió y ya no está accesible al público. En Estados Unidos, las vacunas para la viruela no se recomiendan al público general justamente porque la enfermedad está erradicada, pero pueden usarse en caso de brotes.

¿Y qué pasa con la viruela? Si bien está erradicada, hay tratamientos aprobados por la FDA pero que aún no han sido probados en personas con la enfermedad y demostrado su eficacia en ese contexto.

Según indican los científicos, la viruela del mono es menos mortal que su antecesora.

Mortalidad diferente

Cerca de 3 de cada 10 personas que padecieron viruela antes de que esta fuera erradicada murieron, según los datos de los CDC.

Con la viruela del mono las estadísticas son distintas: en África se ha registrado la muerte de 1 de cada 10 personas que contraen la enfermedad, un porcentaje significativamente menor.

«Los casos graves (de viruela del mono) se producen con mayor frecuencia entre los niños y su evolución depende del grado de exposición al virus, el estado de salud del paciente y la gravedad de las complicaciones», explica la OMS.

Hoy, muchas personas en el planeta temen un nuevo problema masivo con la viruela del mono, cuando la viruela original ya fue, supuestamente erradicada del planeta hace 40 años.

Claro que las muestras del virus aún permanecen.

Las casualidades, ¿existen?

Fuentes: BBC.com; CNN; “Ahí viene la plaga”, por Mario Lozano; Semanario El Regional.

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