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[Opinión] El despertar del sindicalismo cordobés: Hacia una nueva generación de lucha
Córdoba, cuna de hitos históricos como la Reforma Universitaria y el Cordobazo, atraviesa hoy una meseta de quietud gremial que desentona con su ADN rebelde.
La provincia que supo ser el faro de la resistencia obrera en el país, hoy asiste a una crisis de representatividad que exige, de manera urgente, recuperar las raíces combativas de sus gremios históricos.
No se trata de una nostalgia romántica, sino de una necesidad estructural ante el avance sobre los derechos salariales y previsionales de los trabajadores.
El modelo de conducción actual, a menudo estancado en mandatos por tiempo indeterminado, ha cumplido su ciclo.
Es imperativo un recambio dirigencial y generacional que no solo aporte sangre nueva, sino que integre a cuadros profesionales.
En la modernidad, la discusión con las patronales no puede limitarse al voluntarismo; requiere de técnicos, abogados y economistas surgidos de las bases que puedan discutir de igual a igual, elevando los términos de la negociación colectiva.

Para lograr esto, es fundamental cortar los lazos de dependencia partidaria. Sea bajo el signo peronista, radical o libertario, el sindicalista no debe ser un apéndice del gobierno de turno. La autonomía es el único camino para desarrollar verdaderos planes de lucha con principio y fin, sin el freno de mano que impone la obediencia política.
La transparencia interna debe ser el pilar de esta renovación.
Necesitamos a los mejores referentes a la cabeza, incluyendo la reintegración de los jubilados a la vida interna del sindicato, otorgándoles derecho a voz y voto en las elecciones de autoridades. Ellos son la memoria institucional y quienes hoy sufren el mayor ajuste.
Es momento también de reconstruir una CGT Provincial que:
a) Respire aires de renovación.
b) No tema convocar a paros provinciales ante atropellos al salario y la jubilación.
c) Se ponga a la vanguardia de cada foco de conflicto, sin especular con la caja o el cargo.

El camino ya fue trazado por gigantes como Agustín Tosco, Atilio López y René Salamanca. Aquellos hombres no buscaban la perpetuidad ni la complacencia, sino la justicia social desde la ética y el coraje.
Recuperar ese legado es la única forma de que el sindicalismo cordobés vuelva a ser respetado por su pueblo y temido por quienes pretenden precarizar la vida de los trabajadores.
El futuro de Córdoba no se negocia en despachos cerrados, se defiende en la calle con conducciones a la altura de su historia.
Alicia López (Técnica en laboratorio y afiliada al Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba)
Carlos Emanuel Cafure (Abogado y afiliado al Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba)