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El milagro de Kevin: La increíble recuperación del niño por el cual la ciencia ya nada podía hacer
Escribe: Germán Giacchero
El 25 de agosto los papás de Kevin Ferrero recibieron la noticia más increíble de sus vidas. Una punción practicada a la médula del niño de 7 años de Corral de Bustos (Córdoba) reveló que estaba sana, que ya no había enfermedad. En otras palabras, que ya no tiene células cancerígenas en su cuerpo.
Kevin fue tratado en Barcelona, España, por padecer Leucemia Linfoblástica Aguda tipo B. Resultó posible tras una intensa y mediática campaña para recolectar el dinero necesario para pagar el costoso tratamiento, en la que incluso participó el influencer Santi Maratea.
Pero, la terapia no dio el resultado esperado. Tras varias semanas en territorio español, regresó con su familia. El 17 de junio último, desde la cuenta “Todos por Kevin Ferrero” publicaban que “el tratamiento Car-T, la única esperanza de cura que deseamos con tantas fuerzas, no dio los resultados que esperábamos”.
Según lo informado por los profesionales médicos, “no había nada más por hacer”. Fue un momento difícil y triste para la familia y para toda una ciudad que había colaborado y anhelaba la cura de “Súper Kevin”.

Al niño de ojos celestes solo le quedaba recibir el amor de su familia, divertirse con sus amiguitos y jugar con sus mascotas. Nada más había por hacer. “Disfrútenlo todo el tiempo que puedan”, eran las palabras que resonaban entre sus seres queridos.
Cuestión de fe
La mamá, Leonela Bossa, y el papá, José María Ferrero, comenzaron a viajar a Rosario para que Kevin recibiera transfusiones de plaquetas. Lo hacían hasta tres veces por semana.
Pero, no se dieron por vencidos. “Una vez más, nos dijimos no bajar los brazos, si la medicina tradicional había llegado a su fin, debíamos tomar otros caminos, el camino de la Fe”, expresó Leonela en las redes sociales.
«Desde que llegó de España yo sentí como papá, que Kevin iba a mejorar. Su ánimo fue siempre bueno. Rencontrarse con sus amigos, su gente, su familia, sus animales, le hacían bien. Comenzó a ir a la escuela y uno como padre tiene la esperanza de que las cosas se van a revertir. Y el jueves 25 de agosto una punción me confirmó la noticia de que la médula está sana, no hay enfermedad», contó su papá al portal local El Soberano.
Pero, ¿qué pasó? El gran interrogante tendría algunas respuestas lejos de la ciencia, aparentemente, y más cerca de la fe.

La mamá lo cuenta: “Después de haber estado tantas veces enojada con Dios por esto, alguien me llamó diciendo que quería imponer sus manos en Kevin para sanarlo, nos pidió que viviéramos tranquilos, nos olvidemos de su enfermedad y hagamos una vida más normal.
Unos días después contacte con otro señor y me dijo ‘no lo tomes como un castigo, Dios hace las cosas y por algo las hace, empezá a orar, enséñale a Kevin a orar y no lo dejen de hacer nunca”.
De todas formas, la familia intentaba por el camino de la ciencia recuperar la vida de Kevin que se estaba apagando. Un contacto con un médico de Miami, Estados Unidos, por un posible tratamiento, un pedido de presupuesto que no llegaba y una suba en los valores de los análisis de Kevin. Todo eso llevó al pedido del médico Emilio Rubulotta de una punción de médula.
“Ese día, ese jueves 25 a la tarde tuve la noticia de que la médula está sana, no hay enfermedad, no hay un justificativo científico, pero sí podemos decir que es un milagro. Después de tantos golpes usar miedo de decirlo, quisimos que fuera íntimo hasta saber cómo seguir”, reveló Leonela en las redes sociales.
«Fueron dos meses muy duros y difíciles para mí, para Diego (su papá de corazón), para José María (papá biológico) porque veíamos buenos avances, pero nadie nos decía en concreto que él estaba bien, fuera de peligro. Al contrario, decían que esto en algún momento podría decaer. Pero hay buenas noticias y lo compartimos con mucha alegría», remarcó con profunda alegría.

Cómo sigue el camino
Por estas horas, los papás analizan cuál es el método más conveniente para seguir con la evolución de Kevin.
Por un lado, existe la posibilidad de esperar que la médula genere por sí sola los anticuerpos necesarios.
Por el otro, se puede ayudar a la médula con aplicación de corticoides y otras medicaciones no invasivas.
Y también se evalúa la posibilidad de un trasplante, para lo cual el pequeño tiene un donante en Argentina y otro en Alemania con una compatibilidad del 100%. En tanto, ambos padres biológicos también son compatibles con un porcentaje menor.
“¡Pidamos porque este trasplante sea la solución definitiva y para que pueda ser el niño más feliz del mundo como se lo merece!”, pidieron desde la cuenta “Todos por Kevin Ferrero”.
Increíble, pero real. Kevin quiere vivir. Todos queremos que así sea.
Esperamos que el milagro se termine de concretar de la mano de la ciencia, la fe y la fuerza interior de cada persona.
¡Fuerzas Súper Kevin!