[A propósito del Caso ZOE] ¡Educación financiera para todos ya!

Escribe: Julio César Nieto

Si algo puso en evidencia el Caso Zoe fue el sinfín de delirios psíquicos y místicos, que ya no sólo eran propios de un mensaje de texto o propaganda paga en redes sociales, sino que ahora lo muestran por la televisión.

Ver, leer y/o escuchar los testimonios de los damnificados no sólo muestra su capacidad de meme, sino también la fatal ignorancia que se tiene en temas económicos y financieros.

Cómo ya mencioné en otros textos, las finanzas no son una cuestión de coaching o fe en un líder mesiánico.

La actividad profesional del mundo de los brokers requiere y exige estudio, disciplina, paciencia y riesgo. Si bien la pata emocional y motivacional es importante, no lo es todo.

Adentrarse en el mundo financiero implica un cambio ideológico donde el conocimiento en varias ciencias es fundamental. Finanzas, Economía, Matemáticas, Estadística, Historia y Tecnología son la puerta de entrada para este maravilloso ecosistema.

Entender y comprender está al alcance de todos. De la noche a la mañana sólo se da si tienes suerte en la lotería o con una herencia inesperada.

Materia pendiente

Dos de los grandes antídotos para evitar engaños en materia económica o financiera, sin lugar a dudas, son la educación y la correcta información.

Si la Educación (en cualquiera de sus niveles) nos eleva, la Educación Financiera podría ayudarnos.

Desde mayo de 2018, tras la reforma de la Ley de Mercado de Capitales (que regula las finanzas en el país) se sancionó la Ley de Financiamiento Productivo (Ley 27440) que contempla la incorporación de contenidos de Educación Financiera a la currícula escolar.

Si bien no se avanzó a nivel federal, los argentinos son los que menos conocimientos financieros tienen en la región sudamericana.

La idea de enseñar a un niño o adolescente las bondades del Mercado y cómo poder maximizar sus ingresos es algo que en el primer mundo es una asignatura más en sus establecimientos educativos.

Argentina y América Latina, en general, son de las regiones que menos actividad bursátil o inversión posee con el resto del mundo. No por desinterés sino por ignorancia y mala (e injusta) reputación.

La Educación Financiera podría ser la mejor política de Estado (a mediano o largo plazo) si se aspira acabar con el hambre, la pobreza o la marginalidad.

Enseñar (“señalar hacia”) cómo administrar o mejorar los ingresos sería un paso importante para apostar a que los individuos (independiente de su clase o condición social) puedan aspirar a una movilidad social.

Impartir Educación y Cultura Financiera será crucial para no volver a tener casos como el pibe que aparece en la imagen principal o los miles de ahorristas, inversores o como se los denomine en ZOE o en otras aventuras financieras que terminaron de la peor manera.

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