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[Argentinadas] Las independencia en jaque y las libertades que nos faltan
Escribe: Raquel Baratelli
Ser libres… ¿quiénes, de quién o de qué, para qué, cuándo, dónde…?
A ver, chicos, tanto que les costó a nuestros viejos amigos de Mayo de 1810 que después de seis años de andar haciendo Lobby, consiguieron declarar la independencia de nuestra Nación.
Ellos que laburaron por un futuro pujante y nosotros acá, hoy, nuevamente dependientes pero esta vez de la “buena voluntad” de los organismos internacionales que quieran seguir prestándonos unos pesos para pagar lo que ya les debemos.
El 9 de Julio, conmemoramos aquellos viejos tiempos de hazañas gloriosas, sin ánimo de grandes festejos porque nuevamente asistimos a una profunda crisis política y económica que deja ver claramente que la Independencia, declarada y declamada a los cuatro vientos, por sí sola, no garantiza un futuro próspero in eternum.
Aquella pujanza que nuestro país pudo alcanzar años atrás, la estabilidad que aún con sus altas y bajas, logró conservar la democracia por los últimos cuarenta años, se fueron licuando año tras año, por el desmanejo constante de gobernantes inescrupulosos, que, segados por el poder, no hicieron más que trazar una ruta de fracasos, estrujando las arcas nacionales sin miramientos, total, El Fondo proveerá y las generaciones futuras pagarán.

Será posible, chicos, la historia política argenta, desde aquellos tiempos iniciáticos hasta ahora, ha pasado las mil y una; se supone que de los errores se aprendería, sin embargo, nuestra clase política de los últimos veinte años, va por más; desaprendiendo de los errores pasados, no hacen más que competir por ganar elecciones en un juego cíclico de vencedores y vencidos, sin poner ni medio ojo en forjar un futuro sostenible.
En un círculo vicioso continuo de echar culpas sin hacerse cargo de los daños que van dejando a su paso, los gobernantes se dedican al borrón y cuenta nueva, pujando por perpetuarse en el poder a fuerza de re- reelecciones.
La oposición, sistemáticamente se queda en el molde, criticando y vociferando, pero en el fondo mirando para otro lado, esperando que el oficialismo se derrumbe para avanzar sobre sus ruinas en próximas elecciones.
La independencia de una Nación dividida, mal llevada, deseducada, empobrecida y con deudas es muy difícil de sostener en el tiempo, peor aún, cuando los personalismos de quienes pretenden perpetuarse en el poder, mandan
La continuidad de políticas y medidas de largo plazo es mala palabra, las políticas monetarias siempre errantes, corriendo tras el dólar, el déficit, la deuda; el sistema educativo, decrépito y degradado resistiendo como puede, el sanitario apenas sosteniéndose, del trabajo, la industria y la producción ni hablemos.
Pero la culpa de todos los males siempre es de los otros, el gobierno anterior, de los ricos o de los pobres, del Fondo, del clima, la guerra, la Bolsa, los ñoquis, del Estado…
La independencia de una Nación dividida, mal llevada, deseducada, empobrecida y con deudas es muy difícil de sostener en el tiempo, peor aún, cuando los personalismos de quienes pretenden perpetuarse en el poder, mandan.

Mientras tanto, los ciudadanos vamos de acá para allá, sosteniendo a penas los estandartes de una supuesta libertad democrática e independiente, enganchados a los vaivenes de la política, manipulados por los medios, atrapados entre la inflación, el populismo, la ortodoxia económica, la inseguridad, las dádivas, los sacrificios, las deudas, los pactos tardíos, la incertidumbre de no saber qué nos depara el futuro cercano y la certeza de que lo peor todavía no ha llegado.
Encima de todo, viejo, esta ola polar que nos tiene congelados hasta las neuronas. En fin, dicen los que saben que “no está muerto quien pelea” y que hay que recordar el pasado para poder construir el futuro, la cosa es que acá andamos como Penélope, la de Ulises, ella teje y desteje, teje y desteje, nosotros, meta arreglar y romper.
En este nuevo día de la Independencia, queridos funcionarios y gobernantes piensen, chicos hablen, firmen pactos y traten de construir para adelante y para todos.
¡Salute!