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[Desde Adentro] Julieta Ceballos, candidata a intendente: “Vamos a tener que aguantar el cimbronazo si queremos transformaciones reales”
Julieta Ceballos (42), casada con Maximiliano hace 13 años, es mamá de Magalí (13) y Franco (8). Es médica veterinaria, vive en barrio San Martín por elección, es candidata a intendente por el Partido Libertario Villa María, quiere transformar la ciudad y mejorar la calidad de vida de los vecinos.
Entrevista: Carolina Durand
¿Dónde estudiaste?
La primaria la cursé en la escuela José Ingenieros, la secundaria en Alto Alegre y la Universidad en Río Cuarto.
¿Por qué te fuiste a un internado?
Era tranquila, no me fui por mal comportamiento (se ríe). Fui siguiendo a mi hermana mayor; con Natalia nos llevamos 13 meses y, desde cuarto fuimos compañeras. Sentí que me iba a quedar sola, era muy pegada a ella y por eso decidí irme a estudiar a Alto Alegre. Menos mal que lo elegí, porque vi contenidos relacionados a lo agrotécnico y eso me ayudó mucho en estudiar veterinaria.
¿Cuándo despertó tu amor por los animales?
En la secundaria. En casa, con mi familia, siempre tuvimos animales, pero tuve un profesor veterinario, en el secundario, Ramello, que terminó motivándome con las prácticas que hacíamos en el campo.
Primero, quería dedicarme a los grandes animales como vacas, caballos y, durante el cursado de la carrera, me di cuenta que me gustaban más los pequeños animales.
¿Qué animales tenés en tu casa?
Dos perras, Luna (cruza con bóxer), Puchito (pequinés); dos gatos, Tito y Tina, y una pinina. Teníamos dos, un macho y una hembra, pero, la semana pasada, quedó el portón abierto y el macho se escapó.
A Luna la habían atropellado, le habían pisado la cabeza, unos vecinos la encontraron, la llevaron a mi veterinaria y terminé adoptándola. Puchito, era de un hombre que no podía cuidarlo, había quedado paralítico y lo dejó en la veterinaria. También, terminé adoptándolo y recientemente lo castré.
Tito fue rescatado y me lo traje, y Tina era de una señora que falleció, su hija no podía tenerla porque vivía con varios perros y la gata vivía encerrada y estresada y, en pandemia terminé adoptándola.

¿Cuánta importancia le das a tu ropa?
Lo justo y necesario, soy muy sencilla. No es tan importante lo que te viste por fuera.
¿Cuáles son tus pasatiempos?
Lo encontré de grande, correr. Empecé hace unos 3 años, la pandemia nos permitió a fines de 2020 salir un poco más y, ese fue el inicio. Corro tres veces por semana, me voy al parque de Villa Nueva y entreno con Raúl Suppo en la escuela municipal.
¿Novela, serie o película?
Por preferencia, nada. A lo sumo, una serie, pero, de las viejas.
¿Qué música escuchás?
Toda, el heavy metal quizás me gusta un poco menos, pero escucho de todo un poco.
¿Cuándo ingresaste en el Partido Libertario y por qué?
Hace poco más de tres años. Ahí conozco a Gustavo (Soria) y conformamos la Junta Promotora en la ciudad, el origen de nuestro partido es de Córdoba e integramos el Frente La Libertad Avanza.
Nacimos con la candidatura del economista y liberal, José Luis Espert, y Javier Milei, terminó de ser la persona que mejor representa nuestras ideas libertarias. Apoyamos su proyecto, pero, somos independientes.

Como suele decir él, “no somos corderos, somos leones”. Tenemos que dejar de pensar en un “papá estado” y debemos solucionar nosotros con ideas, gestiones y trabajo, nuestros problemas incluso como gobierno municipal.
El cambio va a ser grande, vamos a tener que aguantar el cimbronazo si queremos transformaciones reales. Depende de la ciudadanía.
Hay que entender cuál es el camino que ofrece Milei y ser objetivos con que, tener un estado minoritario lleva su tiempo y el esfuerzo tiene que ser de todos. Los planes no se van a quitar de un día para otro, la idea es la generación de empleo para no ser dependiente de un plan social.
¿Hace mucho vivís en barrio San Martín?
Me recibí hace 15 años, y en barrio Rivadavia puse mi veterinaria, en Perón y Piedras, en casa de mis padres. Me llamaron de este barrio para hacer un domicilio y en ese momento, en esta zona había una gran arboleda y me encantó, desde ese momento supe que mi hogar sería en este lugar.
Con mi marido teníamos 20 mil pesos y queríamos acceder el PROCREAR, pero el dinero no nos alcanzaba para el terreno y la parte administrativa.
Pude contactar al dueño de un terreno, y nos dejó señar con 10 mil pesos, la otra mitad la usamos para armar la carpeta y teníamos que esperar 45 días para que nos la aprobaran. Por suerte salió todo el bien y el dueño del terreno, confió en nuestra palabra. Así, accedimos a construir nuestra casa y en el lugar que quería.
¿Cómo es la realidad en el barrio San Martín?
Hay gente muy bien y trabajadora y otra no tanta, como en todos lados. La mayoría son unidos, más allá de las diferencias. Me cuesta dejar a mis hijos en la vereda, pero porque aún son niños y la inseguridad está en todas partes; sin embargo, ellos van y vienen, andan en bicicleta, disfrutan mucho jugar en el barrio.
El año pasado me involucré con el centro vecinal y algunas cosas no me gustaron, no encontré el vecinalismo que viví de chica con mi abuela. Antes, los centros vecinales tenían otra finalidad para la comunidad y eso es algo que hay que recuperar. Algunos, se han convertido en unidades básicas de dirigentes políticos.
Al barrio le hace falta que la ciudadanía deje de estigmatizarlo. Vive gente de laburo, gente humilde y también, hay delincuencia, como en todos lados.
Nos falta alumbrado público, hay sectores que son una boca de lobo, mejoramiento de las calles. Hay mucho para hacer y por mejorar.

Tu impresión cuando escuchaste el modelo de país que plantea el candidato a presidente Javier Milei.
Lo que más me impactó y apoyo, es su modelo para la educación, poder acceder como sociedad a un sistema con libertad de poder elegir la escuela que quieras, a través del sistema voucher. Eso es libertad e igualdad.
Con el sistema que Milei quiere implementar, no se le pagaría a la institución, sino que, cada estudiante, podría acceder a la universidad que quiera, y a su vez, eso elevaría el nivel de cada institución y sus docentes.
Si ganás la Intendencia en octubre, ¿qué tiene Julieta para ofrecerles a los villamarienses y mejorarles la calidad de vida?
Puede sonar trillado, pero, tengo transparencia en mi vida, con mi trabajo. Y así voy a seguir siendo con mi gestión, para que todos sepan qué se hace con los impuestos y dónde se destina el dinero que aportan.
¿Qué sería lo primero que harías’
Lo primero que hago es presentarme en cada rincón del municipio personalmente, ante todo los empleados y, escuchar a cada secretaría para saber, en qué proyectos están trabajando y, a partir de ahí, evaluar con qué proyectos se sigue, cuáles se modifican y mantener lo que está bien.
La campaña la financiamos nosotros mismos, aportando cada uno un poquito. Si algún empresario quiere aportar es bienvenido, pero, sin favores políticos a futuro, queremos que se sumen quienes creen en nuestras ideas libertarias
¿Te gusta bailar?
Sí, no sé bailar, pero me gusta.
¿Dónde conociste a tu esposo?
Estudiando. Cundo estudiaba en Río Cuarto, trabajaba en un súper, en barrio Universidad. Él era cliente y nunca me había percatado. Una vez, me tocó hacer un trabajo de química en casa de un compañero y resultó que vivían juntos.
Yo empecé a pasear su perro y charla va, charla viene, empezamos a salir. Él, es ingeniero en telecomunicaciones, de perfil muy bajo y es un hombre muy solidario.
¿Pensés en tener más hijos?
No, me costó mucho el equilibrio entre mi trabajo y la maternidad porque soy muy adicta a mi trabajo. Estuve hasta la última semana de embarazo trabajando. Se criaron conmigo en la veterinaria prácticamente. Ahora, están un poquito más grandes y pude encontrar el equilibrio como madre y como profesional, sumado a este nuevo camino político, no podría pensar en empezar de nuevo a cambiar pañales (se ríe), al menos no por ahora.
Sos coaching, ¿ejercés?
Sí, estudié en la pandemia y lo hice para mí, para aprendizaje propio y, lo incorporé a mi vida personal y profesional. También, estudié PNL, Programación Neurolingüística, y lo uso para entender a los clientes, dueños de mis pacientes (los animales).

¿Alguna habilidad oculta?
Creo que no. Se me ocurre contarte que me gustan los trabajos de pintura, las paredes de mi casa y la veterinaria, las pinto yo.
¿Cuál es tu desafío de ahora, agosto, al 1° de octubre?
Lograr que los villamarienses me conozcan, sepan quién soy y qué pretendo lograr, junto a mi equipo de trabajo, para la ciudad. Por suerte, en nuestras filas, tenemos muchos profesionales idóneos para cubrir las áreas de trabajo, abogados, contadores, ingenieros en sistema, biólogos.
Estamos trabajando intensamente, de manera abierta con quienes integran el partido y de manera participativa, hay excelentes ideas y se generan análisis y debates muy ricos.
La campaña la financiamos nosotros mismos, aportando cada uno un poquito. Si algún empresario quiere aportar es bienvenido, pero, sin favores políticos a futuro, queremos que se sumen quienes creen en nuestras ideas libertarias.
¿Qué proyectos de gobierno municipal tenés en materia de seguridad y educación?
Para todo, transparentar la Municipalidad. En materia educativa, uno de los proyectos, es genera escuelas municipales de contención y oficios en varios sectores de la ciudad, renacionalizando algunos espacios.
En materia de seguridad, incrementar la capacitación para el área de seguridad ciudadana, con base en el conocimiento de las ordenanzas, trabajar en red con la policía y los vecinos, alumbrado público en las periferias y mayor patrullaje, entre otras. Y, sumar un órgano de control para que esto se cumpla.
¿Quién es tu confidente desde que iniciaste la actividad política?
Gustavo Soria, fue el primero, y en este tiempo, se sumó también Fabiana Salibi, Javier Aranaz y el resto del grupo como “equipo”, trabajamos en conjunto, somos horizontales, con libertad de expresión y aportes.
Del 1 al 10 tu valoración a nivel local de la salud, la educación y la seguridad.
Salud un 7, educación un 6, seguridad muy mala.
Una frase de cabecera
“Si se puede, yo puedo”.