[Opinión] Los “Precios Justos” son un “Black Friday”, no una política antiinflacionaria

No queda otra que conformarse con una inflación de 6% mensual y un “Black Friday” de “Precios Justos” a ver si se consigue alguna oferta dando vueltas. A tener el celular a mano para chequear la justicia del precio.

Escribe: Jorge Colina (presidente de IDESA)

El plan antiinflacionario del Gobierno consiste en lograr que todos los argentinos se pongan de acuerdo para aumentar sus precios 3% mensual. Como es difícil, se apunta entonces a que las empresas más grandes acuerden en aumentar los precios al 3% mensual. Esta es la estrategia de los “Precios Justos”.

Antes se llamaba “Precios Cuidados”. Pero ahora tiene un nombre que refleja más ecuanimidad. Justicia. Los precios son “justos”. Incluso la gente los puede chequear en su celular. Si se salen de la justicia, no se sabe qué hay que hacer, pero al menos uno tiene la certeza de que está siendo víctima de una injusticia.

El Indec publica un archivo de Excel donde aparece el “porcentaje de precios relevados que se encuentran dentro de programas de precios acordados entre Estado y empresas”. En principio, esto sería el porcentaje de precios de productos que estarían “cuidados” o serían “justos”.

El precio más cuidado en su justicia sería el de la leche en sachet donde el 47% de los productos en góndolas está bajo esta condición. Le siguen las galletas dulces sin rellenos que en el 17% de los casos están acordadas y las gaseosas de base cola y jugos de fruto concentrados que en el 12% de los casos están acordados.

Luego hay 11 productos más. El Indec señala que apenas el 3% de los productos que releva para medir la inflación están bajo algún tipo de acuerdo que los definiría como un “Precio Justo”.

Esto señala a las claras que el programa de “Precios Justos” no es un programa antiinflacionario

Esto señala a las claras que el programa de “Precios Justos” no es un programa antiinflacionario. Llega a apenas el 3% de los productos que releva el Indec. Vendría a ser más bien un “Black Friday” en donde, por un tiempo determinado, hay algunas ofertas que -según el Indec- estarían más concentradas en galletas dulces, bebidas colas y jugos concentrados, pero no superan el 3% de los productos que el Indec releva para medir la inflación. O sea, va a ser difícil bajar la inflación con esta estrategia.

El Gobierno no se da por vencido y redobla la apuesta afirmando que va a incorporar muchos más productos, hasta incluso indumentaria, electrodomésticos y celulares.

La pregunta que cabe hacerse es: ¿se puede bajar la inflación con un “Black Friday” extendido?

Lo más recomendable es analizar la dinámica de las variables económicas.

Desde junio de 2022, cuando se agrava la crisis inflacionaria, la emisión monetaria -que sería la base monetaria, los pases y las Leliq- viene creciendo a razón del 6% mensual. La cantidad de dinero en manos de la gente -dinero en efectivo, en cuentas corrientes y en cajas de ahorro- también viene creciendo a razón del 6%.

Esto no es extraño porque -según el Ministerio de Trabajo- el salario de los trabajadores formales, que son los de mayor poder adquisitivo, viene creciendo al 6% mensual. Si se mira cuánto representan los intereses que el Banco Central paga por los pases y Leliqs, que vendría a ser la emisión monetaria para los tenedores de plazos fijos, también surge que crecen al 6% mensual.

Todo esto señala que la capacidad de compra de la población viene creciendo desde junio del 2022 a razón del 6% mensual.

¿Pueden los precios, entonces, crecer a razón del 3% mensual, como quiere el Gobierno?

Pueden. Si es que la cantidad de bienes y servicios crecen a razón de 3% mensual. En términos de oferta y demanda, si la capacidad de compra de la población crece a razón del 6% mensual, los precios (P) pueden crecer a razón de 3% mensual sólo si las cantidades (Q) crecen al 3% mensual.

La pregunta, entonces, es: ¿a cuánto están creciendo las cantidades (Q)?

Bueno, según el Indec, no están creciendo. Desde junio hasta noviembre -último dato disponible- la producción de bienes y servicios, más precisamente el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), está estancado.

Entonces, si el poder adquisitivo de la población viene creciendo a razón del 6% mensual y la cantidad de bienes y servicios de la economía está clavada, es difícil que la inflación sea del 3% mensual. Se podrá hacer algunos artilugios con la medición del Indec para que dé alguna reducción de la tasa mensual, transitoriamente, pero la dinámica económica señala que la inflación está en el orden del 6% mensual.

A esta altura el lector puede pensar: ¿si la capacidad adquisitiva de la gente crece a razón del 6% mensual, y se quiere que los precios crezcan al 3% mensual, sería la oportunidad para que la producción de bienes y servicios crezca a razón del otro 3% mensual?

Esto es cierto. El punto es que la producción de bienes y servicios debería crecer a razón de 3% mensual, con el mismo esfuerzo de los trabajadores, o sea, con aumentos de la productividad laboral. Pero este es un concepto “prohibido” en la agenda de políticas laborales argentinas.

Así que, no queda otra que conformarse con una inflación de 6% mensual y un “Black Friday” de “Precios Justos” a ver si se consigue alguna oferta dando vueltas. A tener el celular a mano para chequear la justicia del precio.

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Fuente: El Economista.

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