[Opinión] ¿Quién gobierna en Argentina?

Escribe: Cristina Pablos

Indudablemente que sabemos quién NO gobierna: Alberto Fernández, nada menos que el presidente, ni lo intentó en estos tres años y medio de mandato.

Al bajarse de su candidatura lo hizo explícito. No obstante, tuvo aliento para salir a decir que la corrida del dólar de la última semana fue culpa de la “derecha maldita”.

CFK apareció la semana pasada en una “clase magistral” que no fue ninguna de las dos cosas; ni clase ni magistral. Sigue viviendo en el pasado, criticó a Cavallo cuando antes lo elogiaba. Ya no le parece tan malo el capitalismo. Subió al ring a Milei, sin darse cuenta que le está robando votos de sus propios votantes.

Ella, que “todo lo dio”, en un último y único, acto de grandeza, antes de irse, ELLA misma hubiese convocado a un Gran Acuerdo Nacional para sacar del pozo a un país que cada día se hunde más.

Claro, eso sería si le interesara el país y no solo las cajas a través de las cuales poder enriquecerse. Si tuviera un poco de dignidad no aceptaría una jubilación de $7 millones cuando un jubilado común gana $50.000. Bueno, eso es pedirle peras al olmo.

La tristeza es el común denominador en toda la población y el hartazgo tiene que ver con el privilegio de los funcionarios

Nos queda el tercero del trío fantasmal: Sergio Massa, el súper ministro que aún no pudo llevarse puesto a Pesce, el presidente del Banco Central pero que, más temprano que tarde lo hará.

En su afán por el Poder, Massa es capaz de vender a su mejor amigo. Pasó por todos los espacios y coaliciones políticas para llegar a presidente y no lo logró. Ahora que está a punto de serlo -al menos de ser candidato- no se perderá esta oportunidad, pisando cabezas y traicionando a quien se le ponga enfrente, como es su costumbre.

Massa está tratando, timón en mano, de que el barco no se hunda. ¡El barco ya se hundió, Massa! Y con todos los argentinos adentro, menos Ud., obvio, que pudo comprarse un haras por 9.800.000 de dólares en la provincia de Buenos Aires

Somos el último salario -expresado en dólares- de las tres Américas. El sistema productivo está paralizado. La tristeza es el común denominador en toda la población y el hartazgo tiene que ver con el privilegio de los funcionarios.

Yo, humildemente, como ciudadana que ha vivido muchos años, les pido a los argentinos, especialmente a los jóvenes, que a la hora de votar no se dejen llevar por la bronca porque puede ser peor el remedio que la enfermedad.

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