Prostitución de menores, miedo y amenazas: Hablan testigos del horror

La sociedad se espanta con casos como “La niña M”, la adolescente de La Carlota abusada por su padre y un policía. Rocío, la joven de General Cabrera abusada por su padre desde que tenía 7 años («Si hablás, mato a tu hermana»). Y así, una lista interminable de delitos ultrajantes que pasan a ser moneda corriente. Villa Nueva no sería la excepción.

Escribe: Carolina Durand

El pasado 30 de julio, personal de la Comisaría de Villa Nueva procedió a cumplimentar la orden judicial de allanamiento de acuerdo a lo solicitado por la Fiscalía de Instrucción de Tercer Turno, a cargo de René Bossio, secretaría de Pedro Diana, en Barrio San Antonio.

Los uniformados materializaron la detención de un hombre de 34 años y una mujer de 38 años de edad, acusados por ser autores de los delitos de “explotación a la prostitución agravada” y “corrupción de menores agravada”.

Según fuentes oficiales, la causa judicial se inició el pasado lunes 26 de julio, como consecuencia de la denuncia de un familiar de las víctimas.

El lunes 2 de agosto, el fiscal a cargo de la causa informó acerca de un tercer detenido en la causa. Un hombre de 57 años, que mantenía relaciones con las víctimas, entregándole dinero a quien sería su madre y su pareja.

La causa continúa hermética por parte de la Fiscalía y no han trascendido mayores datos oficialmente.

Miedo a las represalias

El Regional Diario Digital accedió al testimonio de un familiar directo que pidió reserva de su identidad por miedo a las represalias.

En su testimonio afirma que la explotación a la prostitución a la que fueron sometidas las hermanas data de muchos años.

“En la ciudad todos se conocen. De pequeñas se criaron en la calle, no tuvieron una infancia como las demás niñas. Ellas subían en autos de ‘clientes’, como si fuera ir a dar un simple paseo en bicicleta”, relató.

“Se hicieron denuncias que no trascendieron, cientos de vecinos fueron testigos todos estos años de lo que ocurría en ese seno familiar. Pero hay un factor común de todos los testigos: tienen, tenemos miedo, no son gente que anden en buenos pasos”, agregó.

Por otro lado, una vecina del barrio Residencial América, donde vivieron con anterioridad las niñas explotadas sexualmente, en comunicación telefónica con este medio, brindó su testimonio coincidente con el relato del familiar, y expuso nombres de clientes de hace 10 años. También aseveró que, habría llamado a la Fiscalía para ofrecerse a dar testimonio en la causa.

“La situación es más compleja de lo que parece. Este sometimiento lleva años, mucha gente involucrada, muchas denuncias de vecinos que veíamos, escuchábamos, pero nadie nos llevó el apunte. Nadie intervino”, explicó.

Testigos de sobra: denuncias, ninguna

“Cientos de veces hemos visto cómo era maltratadas y golpeadas por no querer irse con un tipo. Esta gente siempre se manejó con total impunidad porque hace una década atrás, este tipo de denuncias solo podían hacerlas los familiares”, enfatizó.

“Desde la escuela, cuando una de las hermanas quedó embarazada a los 12 años, la directora notificó a la SENAF y la denuncia tampoco trascendió”, recalcó. 

La entrevistada reconoció que recibe amenazas en la actualidad y sostuvo: “Entiendo que quien crece en medio de estos abusos y ultrajes, no conoce otra cosa e intente defender a sus violentadores. Ojalá la justicia actúe rápidamente y el Estado acompañe acertadamente, para cambiarle la vida a estas hermanas”, concluyó.

Desde la Comisaría afirman que no hay registros de denuncias que involucren con anterioridad a los detenidos. No existe por el momento más información oficial que se haya dado a conocer. La Fiscalía sigue investigando bajo secreto de sumario.

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