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Francisco Olivero: “Los jóvenes reclamamos que los tomadores de decisiones no hipotequen nuestro futuro”
El joven estudiante villamariense de la Licenciatura en Ciencia Política de la Universidad Torcuato Di Tella expone la preocupación de los jóvenes respecto del cambio climático y la transición hacia las energías renovables. Viene de participar como moderador en un panel juvenil en la Conferencia Anual del Centro para la Evaluación de Políticas basadas en Evidencia (CEPE), de esa casa de altos estudios.
Francisco Olivero es un joven villamariense que cursó el secundario en el Instituto San Antonio y se encuentra a poco de finalizar la Licenciatura de Ciencia Política en la Universidad Torcuato Di Tella, en Buenos Aires. Su padre es el reconocido neurocirujano Marcelo Olivero.
A principios de este año fue becario de la Comisión Fulbrigth y de la Embajada de Estados Unidos y permaneció dos meses en la St. John’s University, en Nueva York. Además, trabaja en el Banco de Desarrollo de América Latina.
“Me gustaría continuar en el ámbito académico, tengo interés en estudiar una maestría en economía aplicada y un doctorado”, sostuvo en diálogo con EL REGIONAL.
Semanas atrás, fue uno de los moderadores de uno de los seis paneles sobre “Energía, cambio climático y crecimiento: el sendero del desarrollo sostenible”, en el marco de la quinta conferencia anual del Centro para la Evaluación de Políticas basadas en Evidencia (CEPE), de la universidad donde estudia.

Los ejes de cada panel variaban desde el impacto de la agroindustria en la huella de carbono hasta el estado del desarrollo sostenible en el mundo. Y por primera vez la conferencia contó con un panel pensado, diseñado, conducido y protagonizado por jóvenes.
“Es la primera vez que se da, la idea era que nos escuchen a nosotros que somos quienes motorizamos el debate público en la cuestión ambiental”, aclaró el joven.
El panel en cuestión estaba compuesto por Gastón Tenembaum (cofundador de Jóvenes por el Clima), Josefina Amore (periodista y productora) y Francisco Sánchez Moreno (director de Reciclado y Economía Circular del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires). Moderaba también la estudiante Ana Bakker.
Crisis climática en agenda
La crisis climática es una de las mayores preocupaciones de las nuevas generaciones y su intervención en la agenda pública local y mundial es activa.
“El objetivo del panel era tratar los temas en base a tres ejes: la movilización juvenil para que estos temas se pusieran en agenda, la implementación de políticas públicas y, como nexo conector, cómo se puede comunicar a las nuevas generaciones sobre estos temas”, explicó Olivero.
“Un punto muy relevante es que deberíamos empezar a preguntarnos por qué llegamos a esta situación ambiental. Los jóvenes vemos que la forma como producimos nos está dañando y eso implica un diálogo entre generaciones, la que se benefició con este desarrollo y lo motorizó, y otra que recibe un piso de bienestar, pero está viendo las consecuencias en el medio ambiente”, remarcó.

El futuro licenciado destacó que se debe complejizar el debate sobre la problemática. “Los jóvenes agitan a los tomadores de decisiones para reclamar y llamar la atención sobre el condicionamiento de nuestro futuro”.
“Hoy, existe entre los jóvenes un gran consenso en que el mundo tal cual cómo está, y cómo se está produciendo, tiende a la degradación del ambiente y esto tiene impacto en la calidad de vida de los seres humanos”, agregó.
Qué hacer y cómo hacerlo
Algo hay que hacer es la conclusión inmediata. Pero, no resulta sencillo. “Tras este accionar, pasamos a preguntarnos cómo implementamos política pública en Argentina sobre este tema. Hay desconfianza de los ciudadanos en las instituciones, esto hace que todo tipo de implementación política esté cargado de dudas legítimas de parte de la sociedad”.
Olivero subrayó que se trata de una agenda transversal a todos los sectores. “Acá no existe izquierda ni derecha, ni Juntos por el Cambio ni Frente de Todos, ya que todos los sufren por igual”.
En ese sentido, citó el caso de los incendios en Rosario y el reclamo por la ley de humedales. “El 21% del territorio nacional está compuesto por humedales, que tienen un rol central en la absorción del carbono y el agua de las precipitaciones. A los tomadores de decisiones se les reclama respuestas respecto de a cuantos de esos humedales los vamos a usar para la producción económica, cómo se va a producir y cómo los vamos a preservar”.

Sobre la transición energética aparece en escena el dilema de desarrollo y cuidado del medio ambiente. “Existe el consenso entre los jóvenes que hay que actuar rápido, la pregunta es cómo. Se puede crecer cuidando el medio ambiente, ¿o el desarrollo requiere inevitablemente que descuidemos la cuestión ambiental?”
“Existen dos posturas entre los jóvenes: una que sostiene que hay que desarrollarse en primer lugar y luego cuidar el ambiente, dado que Argentina se encuentra entre los países que menos emite carbono”, apuntó.
Respecto del modo de actuar, el joven dividió iniciativas individuales por un lado y acciones estatales por el otro.
“Hay cuestiones individuales como el reciclaje y el compostaje, pero también eliminar correos electrónicos viejos en las casillas de mail para ayudar a reducir las emisiones de carbono”, ejemplifica.

“Como estado hay que ver qué podemos hacer para lograr un mejor cuidado del medio ambiente. Hoy existe en el mercado los bonos de carbono, un beneficio transable en el mercado, que recibe una empresa que emite carbono debajo del umbral establecido por la ley”, graficó.
“Lo que puede hacer esta empresa es venderlos en el mercado a otras empresas que se excedieron y ese dinero va a financiar proyectos verdes. En este contexto los bonos de carbono buscan incentivar a emitir menos. Pero, ocurre que las primas son bajas. Por eso hay que pensar cómo Argentina que emite menos de lo permitido saca réditos de esto”, se interrogó.
Energías renovables, una oportunidad
Olivero planteó que las energías renovables representan una oportunidad para el país. “El año pasado produjeron el 13% de la demanda de energía en Argentina, están teniendo un rol importante. Hay un aumento de la producción de energía eólica y una reducción de la hidroeléctrica”.
La pregunta es cómo se hace para que estas energías en crecimiento jueguen un mejor rol en el país y se alcance en 2030 la meta de cubrir el 30% de la demanda.
“Algo fundamental para las energías renovables son las baterías y nuestro país tiene una de las reservas más grandes de litio, es importante que pueda explotar este sector. Así, no debería comprarlo afuera, podría exportar e ingresar dólares”, indicó.
Claro que para propiciar un contexto favorable para el desarrollo sostenido de las energías “verdes” debe existir un ordenamiento económico. “Es muy difícil que un país pueda plantearse objetivos a largo plazo si tiene una macroeconomía tan inestable, si no puede ordenar las cuentas del estado”.
“Vaca Muerta podría traer las inversiones necesarias para cumplir con las metas fijadas. Hoy, para llegar a un 20% de la demanda producida por energía renovable se necesitan 20 mil millones de dólares”, alertó.

“Argentina no tiene esos dólares, pero tiene un sector muy dinámico, Vaca Muerta está empezando a producir barriles para la exportación que podrían traer esos dólares para cambiar y acelerar la matriz energética”, añadió.
“Si se ordenaran las cuentas, Argentina tendría un gran potencial en energías tradicionales que podrían ser las productoras de los dólares necesarios para lograr la transición energética. A través de la producción de litio, de la energía eólica en la Patagonia, de la energía hidroeléctrica en la provincia de Córdoba, de la producción y construcción de las centrales nucleares que la Unión Europea las considera como verdes”, consideró.
“Argentina tiene potencial, pero primero hay que ordenar la macroeconomía y cumplir con los contratos establecidos”, finalizó.